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domingo, 1 de mayo de 2016

LOS MOLINOS DE VIENTO QUE JAMÁS MOLIERON NI UN TRISTE GRANO DE TRIGO

         La inédita continuación de «El Páramo Donde Jamás Sopló Ni Una Sola Triste Brisa Mañanera», y que Mauri se negaba a compartir con nosotros...
Fotografía Inmaculada Reina ©

   Los gigantes, al ver a Don Quijote lanza en ristre y acercándose al galope, se quedaron petrificados. Tan vehemente fue la envestida y tan duras resultaron ser las carnes pétreas, que el trompazo dejó descalabrado a nuestro ingenioso hidalgo.
—¡Ya se lo advertí a vuestra merced! —se lamentaba Sancho Panza desde lo alto de la loma donde había permanecido a salvo de tan disparatada contienda—. ¡Ya se lo advertí! —repetía el fiel escudero tirando de las riendas de su rucio,  que parecía reacio a socorrer al malherido caballero—. ¡Qué no son gigantes!
Al llegar Sancho a los pies del molino donde yacía Don Quijote, quedó atribulado al contemplar la triste figura de nuestro valeroso caballero que,  derrotado y con un maltrecho rocinante lamiéndole las heridas, era sin duda más triste aún si cabe. Empero, en sus demacrados labios se atisbaba un principio de sonrisa y es que, en sus ensoñaciones, Don Quijote  veía recompensada su gallardía con los besos de su amada Dulcinea cada vez que la hosca lengua de Rocinante lamía con desidia la cara de su amo.
Sancho se agachó junto a Don Quijote cuando este parecía recobrar la conciencia. Le sujeto la cabeza y lo ayudó a incorporarse.
—Ya se lo advertí a vuestra merced —le dijo acercándole la boquilla de la bota de vino a los labios resecos.
—Amigo Sancho, cada victoria en el campo de batalla me acerca más al corazón de mi amada.
—Será por eso que tengo la impresión de que retrocediésemos en vez de avanzar, y que El Toboso parece más lejano cada día que pasa.
Una vez repuesto Don Quijote y, de nuevo a lomos de Rocinante, partieron en pos de la siguiente aventura que los aguardase por los campos de La Mancha. Y aunque Sancho jamás fue instruido en ciencias mecánicas ni en ingenierías eólicas, al alejarse de aquel páramo olvidado —donde por otra parte, jamás creció ni una sola espiga que albergase en su interior  un triste grano de trigo que moler—, le asaltó la duda. Miró atrás y contempló las extrañas siluetas de aquellos molinos, y acariciando el hocico de su jumento le preguntó:
—Rucio, ¿qué molinos son esos que hasta las aspas tienen de piedra?


Mauricio Ciruelos
Punto y Seguido 

lunes, 5 de octubre de 2015

CRÓNICA DE UNA PRESENTACIÓN: #ManerasDeDesandarElTiempo

El pasado Jueves 1 de Octubre tuvo lugar en el Ateneo de Málaga la primera presentación de nuestro tercer libro: 


Maneras de desandar el Tiempo 


Y allí estuvimos los 7 miembros de Punto y seguido: 

Andrea Vinci, Mauricio Ciruelos, Inmaculada Reina, Loli Pérez, Miguel Núñez, Pedro Rojano e Isabel Merino González.  


Los nervios y la incertidumbre, primeros compañeros de la tarde, dieron paso a la alegría y la tranquilidad que nos ofrecieron la camaradería y los saludos de familiares, amigos, conocidos y de todos aquellos que se acercaron a compartir  con nosotros este momento tan temido y, a la vez, tan deseado. 


Pasadas las ocho de la tarde, se apagaron las luces, comenzaron a sonar tic tac y cucú de relojes y, guiados por las palabras del primer narrador de la noche,  imaginamos que éramos un colibrí: El único pájaro que puede volar hacia atrás. Fue por eso que lo elegimos, porque íbamos a desandar el tiempo. 



Comenzó hablando Pedro Rojano, para ir dando paso a cada uno de los miembros de Punto y seguido. Explicamos los entresijos de la creación del libro, los encuentros y desencuentros durante su elaboración y cómo mantuvimos atrapado el tiempo en relojes, en horas, semanas y estaciones. Cómo lo estiramos, acortamos, dividimos… Y cómo, fruto de todo eso, surgió Maneras de desandar el tiempo.



¿Para qué desandar el tiempo? Alguno  de nosotros podría responder que por un deseo de mirar, de ver cómo sucedieron las historias, cómo se atraían los acontecimientos, las razones, los personajes y los azares. Cómo se solapaban hasta convertirse en esa historia que parecía estar ya escrita. Nos ayudamos de vídeos, de narradores que prestaron sus voces a nuestros personajes, de imágenes e ilustraciones que, como el tiempo, fueron protagonistas durante los poco más de treinta minutos que duró la presentación. 

¿Para qué desandar el tiempo? Este no es un libro sobre el tiempo, es más bien un libro en el tiempo, explicamos. En nuestro tiempo limitado. Y también una excusa para recobrarlo y darle forma. 

Una vez que dimos por finalizada la presentación, nos reunimos a tomar una copa con esos familiares, amigos, conocidos y desconocidos que habían parado su tiempo para venir a compartirlo con nosotros. A todos ellos: Gracias. 






Vivimos esas historias en el tiempo, rompimos sus límites sin intentar cambiarlas, sólo para imaginarlas, para recobrarlas otra vez y compartirlas con todos. Una de tantas maneras de desandar el tiempo. 



Isabel Merino
Punto y seguido



Próxima presentación: 
Viernes 16 de Octubre a las 20h en La casa de las sirenas (Sevilla). 

martes, 29 de septiembre de 2015

PRESENTACIÓN EN MÁLAGA #ManerasDeDesandarElTiempo


Después de varias semanas anunciando la presentación de nuestro nuevo libro, por fin se acerca el día. ¡Es ya! ¿Pero ya? ¡Sí, ya! 



FECHA: 1 de OCTUBRE. (Vamos, pasado mañana. ¡Qué nervios!).

LUGAR: ATENEO DE MÁLAGA (Calle Compañía número 2. Donde la Plaza de la Constitución). 

HORA: 20 HORAS. (Da tiempo a un tomar un cafelito antes. A la copa de vino invitamos nosotros. Por un brindar, que no se diga). 


Creo que ya está todo, ¿no? ¿O repasamos? Lo de repasar siempre viene bien. Repasemos pues: 


TÍTULO DEL LIBRO: MANERAS DE DESANDAR EL TIEMPO. 

AUTORES: Punto y seguido. 

Miguel Núñez, Mauricio Ciruelos, Pedro Rojano
Isabel Merino González, Andrea Vinci, Loli Pérez e Inmaculada Reina

DE QUÉ TRATA: No es un libro sobre el tiempo, es más bien un libro de relatos en el tiempo, en nuestro tiempo limitado, y también una excusa para recobrarlo y darle forma. Ese tiempo que mantuvimos atrapados en relojes, en horas, semanas y estaciones, que estiramos, acortamos y dividimos, ahora lo miramos. 


BOOK TRAILER: 



CARTEL PROMOCIONAL: 



AGRADECIMIENTOS: 

Queremos daros las gracias a tod@s por soportar estoicamente este bombardeo promocional sobre la presentación de nuestro tercer libro de relatos y por todo el apoyo y cariño recibido estos días. 

Nos comprometemos a afirmar que la presentación será amena, divertida, ingeniosa y breve, así como que brindaremos al final con todos vosotros. Por ese tiempo desandado y compartido en el Ateneo. 

Podéis compartir esta entrada en las redes sociales usando el Hashtag #ManerasDeDesandarElTiempo. Quedamos muy agradecidos de antemano.


Nos vemos el jueves día 1 a las 20h en el Ateneo de Málaga. No faltéis. 




Punto y seguido


jueves, 24 de septiembre de 2015

DESANDAR EL TIEMPO


Fotografía de Inma Reina
(...)
—¿Te gustó aquello que te hice? —dijo.
—¿El qué? —pregunté.
—Que te tocase aquel día en la sacristía.
Me ruboricé. Después de la comunión nunca había vuelto a pensar en aquello. El deseo que sentía por Desi no lo relacionaba con aquel día. Me encogí de hombros.
—Aquello no estuvo bien —dije.
—¿Te lo has hecho tú sola alguna vez? Negué con la cabeza.
—Eras tan inocente que no pude resistirme. No lo hice porque me guste hacerle eso a las chicas. Lo que me excitaba era hacértelo a ti, poder enseñarte algo que ni siquiera imaginabas que existía. Meter tu cabeza a través del espejo para que vieses lo que había al otro lado.
—¿Qué espejo? —pregunté. Ella se rió.
—¿Quieres que te lo vuelva a hacer?
Me sonrojé aún más, pero descubrí que, como alumna curiosa e inexperta, aquella primera y única lección siempre me había sabido a poco.
—¿No es mejor que me lo haga un chico?
—¿Tú crees que alguno de esos sabe lo que tiene un chica entre las piernas? —dijo incorporándose y señalando con la barbilla a los dos chicos que nos habían acompañado.
(...)

Fotografía de Inma Reina



Desandar el tiempo
Un relato de Mauricio Ciruelos



Este relato al completo podréis leerlo en nuestro libro: 

Maneras de desandar el tiempo. 
Punto y seguido 2015.





Nota: Maneras de desandar el tiempo se presentará el día 1 de Octubre en el Ateneo de Málaga, sito en calle Compañía núm. 2.  





jueves, 28 de agosto de 2014

MELANCOLÍA

Existe un trastorno del estado de ánimo caracterizado por sentimientos de tristeza, abatimiento, infelicidad, cansancio, inactividad, falta de energía, baja autoestima, desesperanza, abandono, culpabilidad, frustración, ira… etcétera,  que interfiere en el día a día de quien lo padece provocándole la incapacidad para disfrutar de los acontecimientos cotidianos o positivos de su vida. El termino moderno para designar actualmente dicho trastorno es el de depresión, pero desde tiempos de Hipócrates y hasta principios del siglo XIX, el termino utilizado para referirse a este mal no era otro que el de melancolía.



Con el magnifico «Preludio y muerte de amor de Tristán e Isolda» de Wagner sonando de fondo, asistimos a una sucesión de 8 minutos de imágenes a cámara superlenta y de hipnótico atractivo.  Escenas de belleza gótica, que parecen sacadas de un tétrico cuento de hadas moderno, se alternan con otras del sistema solar donde el gigante Melancolía y la ridícula Tierra, en rumbo de colisión, se aproximan de manera lenta e inexorable.




Así comienza Melancolía, del polémico director Lars von Trier, declarado persona non grata por la Organización del Festival de Cannes en el 2011, debido a sus manifestaciones sobre Hitler durante la presentación de la película ese mismo año. Y aunque la cinta siguió en concurso, tal vez, aquello le costó la Palma de Oro.

El resto de la película está dividida en dos partes, tituladas con los nombres de  las dos hermanas protagonistas de la historia, Justine y Clarie, y rodadas con el característico estilo visual de cámara en mano de Lars.


1ª PARTE: JUSTINE

Justine (Kirsten Dunst) parece feliz  el día de su boda con Michael (Alexander Skarsgard). Su hermana Claire (Charlotte Gainsbourg) y su cuñado (Kiefer Sutherland) le han organizado una lujosa y multitudinaria celebración en su  casa, una fastuosa mansión con cuadras y campo de golf de 18 hoyos, con el único objetivo de que sea feliz. Pero Justine no es feliz. Sufre una profunda depresión que se irá haciendo presente conforme avance la fiesta. Incapaz de disfrutar de la compañía de los invitados, e incluso de la de su marido, ira hundiéndose más y más en su frustración. Intentará pedir ayuda, pero su padre no la escucha y su madre no quiere escucharla más. La fiesta no terminará bien y ella será, a los ojos de todos, la única culpable.



2ª PARTE: CLAIRE

Cuando todo se derrumba alrededor de Justine, su hermana Claire, que parece ser la única consciente de la gravedad de la situación, la única con la fuerza y la paciencia suficientes para ayudarla, la acogerá en la mansión y cuidará de ella. Pero al mismo tiempo que Justine parece estabilizarse, se va produciendo el derrumbe emocional de Claire. Melancolía se acerca y las teorías apocalípticas que circulan por internet, contradicen a los científicos que aseguran que el planeta pasará de largo. Las palabras de Justine tampoco son demasiado alentadoras al respecto. La ansiedad y el miedo crecen en el interior de Claire conforme el planeta va aumentado de tamaño en el firmamento. Su marido intenta tranquilizarla explicándole que no corren ningún peligro, que los cálculos de los científicos son correctos y que no tienen de que preocuparse. Pero el miedo terminará por superarla sumiéndola en un estado de histeria. Cuando descubre que su marido se ha suicidado y que la colisión es un hecho inminente, el pánico se apodera de ella. Justine, por su parte, asume la llegada del planeta con naturalidad, el fin del mundo no le preocupa y parece incluso feliz. Claire intenta huir con su hijo, pero el único refugio posible es una cueva mágica que solo Justine tiene el poder de construir.



Las sobresalientes interpretaciones de Kirstin y Charlotte nos acercan tanto a la crudeza de los trastornos y emociones que sufren sus respectivos personajes, que desplazan a un olvidado segundo plano la trama apocalíptica de la historia. No nos importa lo que le pase al mundo ni al resto de la humanidad, nos importa lo que sucede en el interior Justine y de Claire. Una  impresionante fotografía y una magnifica iluminación, acompañada de unos diálogos desgarradores, complementan las interpretaciones y mantienen la tensión emocional durante las dos horas que dura el film.


FRAGMENTOS DE DIALOGOS


   Justime se ha dormido junto a su sobrino, el hijo de Claire, en la cama del niño. Claire entra en la habitación y le susurra.
  —Justine.
  —Umm. Hola Claire. Estaba dando una cabezada.
  —No te duermas. Es tu boda. Ni siquiera vamos por la mitad.
  —Si tienes razón. Tengo que hacer un esfuerzo.
  —¿Qué ocurre, Justine?
  —Camino arrastrando un ovillo de lana gris. Se me agarra a las piernas. Me cuesta mucho tirar de él.
  —No, no es cierto.
  —Se que odias que lo diga.
  —No se lo cuentes a Michael.
  —No. ¿Crees que soy imbécil?



  El cuñado de Justine y marido de Claire se dirigie a los invitados.
  —Señores muchas gracias por su paciencia, hay un problemilla con el vestido de la novia, enseguida baja.
  Acercándose a Claire, en voz baja le comenta.
 —Esas cabronas se han encerrado en sus dormitorios y se están dando un baño. ¿Toda tu familia esta mal de la cabeza? Es muy violento.
  —Ya lo sé.
  —Debimos poner duchas en el ala de invitados. Lo dije diez mil veces. El que quiera darse un baño que se quede en su casa. Ofrecemos un campo de golf de 18 hoyos, ¿dónde hay algo así? En ninguna parte. Es increíble. Se acabó, se larga.
  —¿Quién? ¿Justine?
  —Tu madre.


  Justine busca ayuda en su madre (Charlotte Rampling).
  —Mamá estoy un poco asustada.
  —¿Un poco? Yo estaría muerta de miedo en tu lugar.
  —No. Es otra cosa, estoy… tengo miedo, mamá.  Me cuesta caminar como es debido.
  —Aún puedes ir tambaleándote. Sal de aquí tabaleándote. Deja de soñar, Justine.
  —Estoy asustada.
  —Todos los estamos, cielo. Olvídalo. Lárgate de aquí.

En fin, una obra de arte bella y emocional.


Mauricio Ciruelos
Punto y seguido

lunes, 4 de agosto de 2014

LOS HÉROES DE LA FRONTERA



“A mí lo que me llena la vida y me trae loco es un ruido malva y áspero que oigo por las noches, no importa que algunas veces se contagie con el gruñido verde de unos jadeos medio asfixiados. Eso es, un ruido malva, para mi la vida, lo mismo que para ti mirar papeles y darle vueltas a los periódicos atrasados.”

Encontré el libro a mediados de Julio en el pretil del paseo marítimo de Huelin, cerca del chiringuito El Corral de la Pacheca. No se sí fue abandonado allí por un dueño sin escrúpulos como esos que abandonan a sus mascotas antes irse de vacaciones, o si se trataba de un simple olvido de playa. "Soler, Los héroes de la frontera", leí en el lomo. Me bajé de la mountainbike y me senté a su lado indeciso, como un hombre tímido que se sienta al lado de una chica guapa cuya simple belleza lo imposibilita para iniciar siquiera una conversación de ascensor con ella. Después de tres o cuatro minutos intentando leer de reojo la sinopsis y unos tragos a una bebida isotónica, pudo más la curiosidad y cogí el libro. 



Al ver la ilustración de la portada instintivamente busqué la chimenea de la antigua fábrica de ácido sulfúrico La Cros y mucho más al fondo la Mónica. Lo hojeé entre mis manos y comprobé que no tenía marcapáginas, ni esquinas dobladas señalando el último punto en la lectura, y aunque el libro estaba bastante envejecido y tenía indudables señales de uso, juraría que las últimas páginas jamás habían sido leídas. Decidí esperar por si aparecía su dueño para reclamarlo, ansioso, tal vez, por conocer el desenlace de la historia que escondían aquellas hojas. Y como no hay nada más socorrido para una espera que un libro comencé a leerlo.


Todo lo que perdí me pertenece. 

Juan Manuel Villalba

Es la cita con la que Soler nos introduce en su novela, y cuya profundidad se alcanza a comprender conforme se avanza en la lectura y se conoce a sus protagonistas (pobre Solé, que un día lo tuvo todo, una hermosa mujer a su lado), pero que a mí, sentado en el pretil del paseo marítimo con el libro entre las manos, lo único que me planteaba eran dudas sobre mi derecho de propiedad sobre el mismo.

Los Héroes de la Frontera (1995), distinguida con el Premio Andalucía de la Crítica, fue la segunda novela del escritor Antonio Soler. Un cuento oscuro donde los sueños de los personajes se hunden en la miseria de los corralones de una Málaga en blanco y negro. La excepcional prosa de Soler nos sumerge con un sutil aire poético en el realismo más sucio de una época de fábricas de altas chimeneas humeantes, barrios en decadencia y pobreza, mucha pobreza. En ese microcosmos formado por algunas de esas fábricas, una taberna, una plaza, unos corralones, un kiosco de playa, una barbería, el mercado del Carmen, se mueven los personajes principales de la historia. Solé, un escritor fracasado que vivió tiempos mejores, se convierte en el confidente de las revelaciones del ciego Rinela, un personaje de rostro escalofriante y el alma podrida, obsesionado con un ruido malva y áspero. Un ciego que parece ver más que el propio Solé, y que será testigo de una macabra escena de extrema violencia, puro gore que la pluma de Soler materializa en toda su crudeza. Un cuento novelado con atmósfera de taberna mugrienta y plagado por toda una fauna de personajes secundarios: fracasados, borrachos, enfermos, desamparados, pero cada uno de ellos con la indiscutible firma de Soler en el alma. 

Después de treinta y tantas páginas al sol y embriagado como el ciego Rinela por el ruido malva y áspero, miré a un lado y al otro, cerré el libro y lo guardé en la mochila. Ahora su dueño era yo, dijese lo que dijese el verso de la cita de Juan Manuel.

Pedaleé hasta el final del carril bici y me detuve frente al solar de La Térmica y su chimenea con el “NO a la GUERRA”. Recordé aquellos lejanos domingos de playa en que de niño me bañaba en la balsa de agua caliente junto a la fábrica y me parecieron tan irreales que sentí vértigo.


“Esos papeles siempre hablan de cosas que ya han pasado y que no tienen remedio. Y las letras esas que traen son como las cruces de un cementerio. A lo mejor por eso es por lo que te gustan, Solé.”

Leí el libro en dos tardes de playa y tras unos días en la estantería junto a “El nombre que ahora digo” y “El camino de los ingleses” supe que aquel no era su sitio, que el libro no me pertenecía. Un sábado por la mañana, después de hojearlo una última vez, lo dejé donde lo había encontrado y me fui a tomar el sol. Regresé pasadas cinco o seis horas con cierta curiosidad por saber si el libro seguía en el pretil o rodaba por el suelo pateado por los transeúntes. El libro no estaba y en su lugar había sentada una chica guapa, absorta en el Smartphone que sostenía con ambas manos. Me senté cerca de ella, miré a un lado y al otro y me sequé el sudor de la frente. Qué calor, no, dije. Ella se levantó en silencio, sin apartar la mirada de la pantalla, sin darle descanso a sus pulgares, y se alejó caminando despacio por el paseo marítimo.

“Veinte mil olas por día siguen rompiendo en la playa, lamiendo la arena, o estrellándose contra el saliente de las rocas…”

Me senté de cara al mar y al mirar hacia la playa no me sorprendió descubrir el libro, medio enterrado en la arena, a unos escasos dos metros de mí. Y ahora qué, Solé. Ahora qué, me pregunté.

Mauricio Ciruelos
Punto y Seguido

sábado, 12 de julio de 2014

Seis Puntas, Mil Reyertas...



Se clavan en la tierra prometida
las puntas de la estrella de David.
Los textos justifican esta lid,
por dioses y gobiernos consentida.

Los tanques en la franja establecida
aguardan la señal del adalid,
artista tras las sombras de otro ardid
que excusa la ofensiva desmedida.

La piedras son el único utensilio
de niños en reyertas por la tierra,
del pueblo que se pudre en el exilio.

Tu estrella es sólo muerte lo que encierra.
El grito de una madre pide auxilio,
su infante es un cadáver de la guerra.

Mauricio Ciruelos
PuntoySeguido

lunes, 10 de marzo de 2014

METROPOLIS


Metrópolis es uno de los primeros largometrajes de Sci-Fi de la historia. Dirigido por Fritz Lang en 1927, está basado en una novela de la que por aquel entonces era su esposa, Thea von Harbou, una señora que unos años más tarde formaría parte del partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, y que dejaría la huella de su ideología impregnada en el guión.

Tras su estreno en Alemania, la película fue cortada y montada a gusto de la censura de cada país donde se presentaba el film. Como consecuencia, gran parte del metraje original se perdió en las sucesivas décadas. En los años 70’s comenzaron los primeros intentos por reconstruir la película. En 1984, Giorgio Moroder, un productor musical , lanzó una versión muy de los 80’s, coloreada y con banda sonora rockera.  
En el 2001, en el Festival de Cine de Berlin se exhibe una nueva versión en cuya reconstrucción participaron filmotecas de todo el mundo. Ese mismo año la UNESCO la declara Memoria del Mundo, siendo la primera película en serle otorgado dicho reconocimiento. En 2008, en un museo cinematográfico de buenos aires, se descubre una copia en 16mm de la película, que contiene la mayor parte del metraje desaparecido, y aunque el material argentino es de muy baja calidad, se procede a una nueva revisión de la película, consiguiéndose una versión restaurada, muy fiel al montaje original, y con 26 min más de metraje que la versión de 2001. En el 2010 se comercializa este monstruo de frankenstein de dos horas y media de duración y que por el momento es la versión definitiva de Metrópolis. 


Recomendable únicamente para los muy cinéfilos (cine mudo, blanco y negro, expresionismo), y/o fanáticos del cine de ciencia ficción en busca de los orígenes del género, que nace con los 14 minutos del corto de Georges Méliès, «Le Voyage dans la lune» en 1902, la película es considerada un hito del cine de Sci-Fi y uno de los máximos exponentes del expresionismo alemán. 


Fritz Lang, quien posteriormente se convertirá en uno de los maestros del cine negro, nos presenta esta denuncia de la realidad socio-política de la época en que se concibió la película (la 2º revolución industrial y los alocados años 20), a través de una distopía futurista que transcurre en el año 2026, donde la sociedad está dividida en dos únicas clases sociales, la de los intelectuales/ricos y poderosos, que con orgullo y satisfacción se dedican a disfrutar de los lujos y placeres que les proporciona su elevada posición, y la del trabajador/esclavo, que vive en una ciudad en el subsuelo, dedicada en exclusiva al manejo de la maquinaria que es el motor industrial que mantiene en funcionamiento a Metropolis.


Y aunque a priori la película dispone de muchos puntos interesantes: el hijo del dueño y señor de Metrópolis que se enamora de una especie de líder sindical pacifista de los trabajadores llamada María, que espera la aparición del misterioso «mediador». Un científico loco enamorado de la difunta esposa del dueño y señor de Metropolis, al que no se le ocurre otra cosa que construir un ser-maquina para recrearla para si mismo. La robot en cuestión que es capaz de adoptar una apariencia humana a través de un proceso Frankisteniano (no existe la polialeación mimética en este 2026) y que al final se le impondrá la apariencia de María y la suplantará, y será programada para incitar a la revolución a los trabajadores y promover la destrucción total de las maquinas. Además en su faceta de alocada bailarina del exclusivo club Yoshiwara, la terminatrix, como la ramera de Babilonia, sembrará la violencia y el caos entre los hombres de Metropolis, que se verán idiotizados por sus exóticos y perturbadores bailes. Un controvertido trasfondo socio-politico y religioso. Marxismo, fascismo, cristianismo… Con todo ello, la realidad es que la trama deja mucho que desear.


Aún así, y a pesar del final conformista que solo se puede calificar como decepcionante. Y a pesar del lema pseudo-poético en que se basa la historia, «el mediador entre la mano y el cerebro ha de ser el corazón». Aún así, la película no deja de ser una joya del cine. La salva la maestría de Fritz Lang tras la cámara, los planos memorables de muchas de las escenas, los efectos especiales que son sencillamente sorprendentes, y el impacto visual general. Además en Metropolis encontramos la que será la Gothan de Batman —la lucha final en lo alto de la catedral entre Batman y el Joker, en el Batman de Tim Burton, es el final de Metropolis. Y como no, en Metropolis encontramos la que en un 2019 alternativo será la futurista Los Angeles de Blade Runnner.

Mauricio Ciruelos
Punto y Seguido