lunes, 19 de enero de 2015

DUBAI: LA CIUDAD GUINNESS


A orillas del Golfo Pérsico se extendía un gran desierto en el que con dificultad se las arreglaban unos pueblos dedicados al pastoreo. Para nada imaginaban que en poco más de cien años, aquel lugar inhóspito sin apenas agua y pasto para las cabras, se transformaría en una de las capitales más espectaculares del siglo XXI: DUBAI.

Marina de Dubai

Dubai es la primera ciudad del mundo que ha sido construida con el mero fin de ser admirada. Más aún, de ser admirada desde el cielo. Parece que en ella todo está proyectado bajo las consignas del libro record de los Guiness. Todos los edificios y construcciones anticipan a su nombre el antetítulo de “El más grande del mundo, el más alto del mundo, el más extenso del mundo, el más caro del mundo“ Todo es lo más. Y cuando aterrizas en ese lugar reservado para el reto de la capacidad humana, te preguntas si lo que estás viendo tiene algún otro sentido.
De cualquier forma se trata de uno de los espectáculos visuales más impresionantes del mundo. La fantasía de cualquier arquitecto se hace realidad en este lugar, y los turistas no dejan de impresionarse a cada paso, mejor dicho, a cada kilómetro de autopista, y es que Dubai es un lugar no proyectado para pasear por sus calles. Alguien me llevará la contraria, y tendrá razón, porque en esta ciudad existen muchos paseos diseñados especialmente para el peatón, pero no me refiero a ese tipo de paseo en el que te marcan claramente el sendero, el cual no puedes abandonar bajo ningún concepto. Me refiero a ese deambular por las calles, sin destino. Recorrer los callejones dejándose aconsejar por la intuición en la confluencia de calles, perderse por recovecos y descubrir la magia del plano que te hace aparecer en los sitios más insospechados. Dubai no tiene eso. Aquí todo está planificado para no perderse, para no abandonar el camino que te obliga a admirar cada una de las bellezas que se han construido para tu asombro y evitar que te pierdas algo, algo parecido a los pasillos de Ikea.


Marina de Dubai


Burj Khalifa
Por eso Dubai, es un lugar para dejarse llevar por la admiración. Pensar que no has llegado a una ciudad, sino probablemente al Parque Temático para Adultos más grande del mundo. Cada proyecto es menos espectacular que el siguiente: El hotel Vela (Burj Al Arab) de siete estrellas, con 300 metros de altura y habitaciones de cinco mil euros la noche; La Dubai Marina, un centro residencial con río artificial por el que cruzan veleros y flanqueados por lujosos rascacielos resplandecientes que te deslumbran de lujo y diseño; La Palm Jumeirah, un terreno ganado al mar de 5,60 kms cuadrados de extensión, en la que se han proyectado miles de apartamentos de lujo (construidos la mayoría) y viviendas individuales con una playa privada para cada una de ellas; en el extremo de la Palmera, al que hay que acceder por un túnel bajo el mar, se eleva el magnífico Atlantic Hotel, otra perla arquitectónica solo permitida para bolsillos abultados; En el centro de la ciudad se sitúa uno de los proyectos más ambiciosos de los últimos años y que se inauguró en el año 2010, el Burj Khalifa, el rascacielos más alto del mundo con 828 metros de altura y 186 pisos. Todo un desafío para el hombre que puedes contemplar desde abajo o puedes incluso subir hasta su mirador en el piso 125. Debajo de él se encuentra el Dubai Mall, el centro comercial más grande del mundo, como no podría ser de otra manera, con el Aquario más grande del mundo en su interior y con el precio más caro del mundo. En el centro comercial puedes encontrar todas y cada una de las franquicias más caras y famosas del mundo. En ese lugar plagado de tentaciones concluimos nuestra visita, completamente empachados de asombro y empequeñecidos de tanta grandiosidad. Para marcharnos a nuestro hotel también tuvimos que esperar la cola de taxis más larga del mundo, que se prolongó más allá de la hora y media, y es que Dubai no está diseñada para tarjetas de créditos limitadas, los turistas deben respetar la admiración que les brinda la vista: mirar y poco más. Un auténtico museo interactivo solo para ricos.

Burj Khalifa
Mientras recorríamos en taxi las avenidas me preguntaba quien viviría en aquellos fastuosos apartamentos, en todas aquellas plantas que se sucedían una sobre otra en los rascacielos, en las mansiones que flanqueaban la carretera con vistas al mar… En Dubai solo hemos visto turistas y emigrantes, los cuales, a punto de acabarse el petróleo, son el verdadero combustible, de esta fantasía de pastores. Los verdaderos usuarios de este artificio se camuflan tras las ventanas ahumadas de sus limusinas.

Cuando el avión se elevó por encima de la ciudad, pudimos contemplar desde el aire su próximo orgasmo arquitectónico, aún en construcción: Un mapamundi sobre el mar, compuesto de numerosas islas artificiales que conforman los diferentes países del mundo, y en el que pretenden reproducir el paisaje climático de cada país y un poco de su cultura. Todo un desafío para la ingeniería que sin duda lograrán para regocijo de los millones de turistas que acudirán a llenar las arcas de esta ciudad.


Imagino que Dubai, en pocos años, se convertirá en la capital más visitada del mundo, a la que acudirán ingentes hordas de turistas deseosos de contemplar todo aquello que está prohibido para sus bolsillos. Me gustará leer la noticia sentado en un pequeño café, a orillas del Tiber, disfrutando de la que considero la ciudad más hermosa del mundo.

Pedro Rojano
Punto y Seguido


Palm Jumeirah

2 comentarios:

  1. Hola, Pedro, enhorabuena por tus crónicas y pinceladas magistrales sobre las tierras que pisas, en este caso Dubái, que algún día visitaré principalmente por razones familiares y aleccionado por el disfrute de tu pluma. Abrazos. Pepe Guerrero

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  2. Muchas gracias Pepe. Espero que hagas esa visita y nos des tu punto de vista, tan original y divergente. Un abrazo

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