miércoles, 16 de abril de 2014

EL CUARTO DE LAS ESTRELLAS, JOSÉ ANTONIO GARRIGA VELA

Muchas veces me preguntan sobre un libro que sea bueno, sobre todo quienes no se fían de los autores actuales y se han llevado un fiasco con las recomendaciones publicitarias.
José Antonio Garriga Vela es uno de los autores que recomiendo sin ningún tipo de duda. Quienes me conocen saben que me gusta su forma de escribir, intimista, sencilla y a la vez llena de metáforas e imágenes muy potentes, pulida y evocadora en esa mezcolanza que sabe imprimir a sus escritos de realidad y ficción.

El cuarto de las estrellas , su última novela galardonada con premio Café Gijón, es como no podría ser de otra manera una novela de corte muy intimista. Empieza con un episodio autobiográfico que le sucedió cuando la escribíatuvo un desmayo, se golpeó en la sien y perdió la memoria inmediata aunque recordaba el pasado con total nitidez, según afirma, lo que le obligó a permanecer ingresado en el hospital.
“Al despertarme por la noche, la cabeza era un cuarto cerrado, oscuro y sumido en lo más hondo, igual que el camarote de un submarino”
La novela está ambientada en un territorio convertido en lo que algunos han dado en llamar su Comala particular: La Araña, un lugar en mitad de ninguna parte que por extraño que parezca, existe a sólo tres kilómetros de Málaga. Garriga Vela, lo describe creando un nuevo espacio a los ojos del lector, sumergiéndonos en ese mundo gris, impregnado de polvo y bruma que envuelve a sus personajes. Personajes atrapados  por el paso del tiempo, acompañados por los que no están, que de alguna forma remiten a sus anteriores novelas, a sus otros personajes que con sus silencios, sus miradas, sus secretos conforman la memoria de un gran amor.
Como ha comentado el propio autor, trata también de las relaciones familiares que encaja, como mundos concéntricos, en lugares cerrados como el sótano de la casa en dónde conviven. Y del amor que a pesar de la muerte sigue existiendo, mientras permanecen los sentimientos.
Un golpe de suerte se puede convertir en un arma de doble filo y trastocar la vida de los personajes que se alejan y viven una especie de soledad acompañada.
“En esos momentos en que mi madre estaba callada y distante era cuando más llamaba mi atención. La vida en común de mis padres era una manera de estar solos y a la vez una especie de protección contra la soledad.”
El cine se encuentra muy presente en la vida de los personajes, el viaje a NY de la familia no es más que un viaje a ese espacio mítico de las películas que veían en la sala del cine y que luego le contaban al personaje oculto en el sótano. Impresionante como describe la metáfora de la vida y la muerte mediante el funambulista que hace equilibrios  entre las Torres Gemelas y el hermano que juega al amigo invisible con el que no está.
Tal vez el gran protagonista de este libro sea el paso del tiempo, que va variando la visión del narrador y su realidad, con la de los demás personajes, a medida que el narrador se va haciendo mayor y se descubre frente al espejo con la misma cara y haciendo los  mismos gestos que su padre al afeitarse.

“Cuando salía a la calle nada le sorprendía. Tenía la posibilidad de comprar todo lo que se le antojara, pero lo que él necesitaba no se conseguía con dinero. “¿Acaso existe alguna casa de empeño en la que pueda recuperarse el tiempo perdido?”
                                                                                                         
                                        (imagen bajada de Internet)
                                                                                           Loli Pérez
                                                                                  Punto y Seguido

lunes, 14 de abril de 2014

VII ENCUENTRO ANUAL PUNTO Y SEGUIDO

El pasado 4, 5 y 6 de abril, tal y como se viene realizando cada año desde la fundación del grupo Punto y Seguido en 2007, se ha celebrado el VII Encuentro Literario Punto y Seguido  al que asisten sus siete miembros. Este año lo hemos celebrado en el Hotel Rural Carlos Astorga situado en el pueblo de Salinas de Málaga. Un lugar rodeado de encinas y olivos y donde se destila un indudable amor por la naturaleza.




Durante el encuentro se trató el tema del próximo libro que vamos a editar y que está compuesto por una colección de relatos. En esta ocasión el nexo de unión estará focalizado en el tiempo y para ello esperamos contar con un artista gráfico que lo ilustre al igual que ocurrió con “Cuando vivíamos aquí”. El nombre del nuevo libro fue fruto de mucha discusión, pero llegamos a ponernos de acuerdo aunque de momento preferimos guardarlo como sorpresa.

Otro de los asuntos que tratamos fue la organización de un taller de escritura basado en los cinco sentidos. Una propuesta con la que pretendemos dar respuesta a todas esas personas que tienen inquietudes para la escritura pero no se atreven a lanzarse a la página en blanco, para todos aquellos que escuchan su propia voz y no saben cómo empezar a plasmarla sobre el papel. Nuestra propuesta está basada fundamentalmente en la práctica, pues es nuestra opinión que la mejor manera de adentrarse en un mundo hasta entonces desconocido, es a través de la propia experiencia y del juego. Queremos confeccionar un taller atractivo, divertido y ameno que proponga actividades destinadas a aprender la teoría mediante la puesta en práctica. Esperamos tenerlo muy pronto listo para poder reunirnos con todos aquellos que estéis interesados y así adentrarnos tanto vosotros como nosotros en un mundo nuevo.




Los tres días fueron bastante fructíferos y hemos venido cargados de ideas y de proyectos, que esperamos se realicen en los próximos meses. Nuestra compañera Andrea participó desde México D.F.  a través de videoconferencia aportando sus siempre útiles propuestas y comentarios, lo cual hizo que un año más estuviésemos los siete juntos.




Punto y seguido

viernes, 11 de abril de 2014

LA CIUDAD DORMIDA



¿Qué línea separa el dentro del fuera, el 
estruendo de las ruedas del aullido de los lobos?
Las ciudades invisibles, Italo Calvino

No existe la ciudad de Ramila, aunque todos, alguna vez, hayamos creído divisarla al otro lado del mar, como un espejismo, en el sueño de una siesta interminable. Desde esa lejanía, Ramila pudiera parecer una ciudad hermosa, el cuerpo de una mujer con los brazos extendidos, pero una vez dentro, esa percepción desaparece y solo queda el polvo, una bruma compacta y seca que sube de las alcantarillas, se incrusta en el paladar y deja un persistente olor a pachuli y a grasa recalentada.


Imaginamos los barrios Este y Oeste prolongados hasta el mar desde las Montañas del Norte. En Este duermen los poderosos de Ramila: clérigos, duques, notarios y mercaderes se reparten por parcelas en casas con jardín y piscina. En Oeste viven los empleados, los desempleados y los viejos, apiñados en habitáculos sin rivalidad ni codicia. Las Montañas del Norte conforman el límite norte de la ciudad, sin senderos ni caminos que las recorra. Nadie las cruzó jamás. Tan poderoso influjo ejerce la ciudad sobre sus habitantes, que nunca, ninguno de ellos, planeó huir de Ramila.  



Ellos, los habitantes, se levantan tarde, se visten con sus trajes típicos y bajan a la Plaza de la Confluencia, el corazón de Ramila. Desayunan admirando las cuatro torres de su catedral neogótica, las arcadas del Palacio de los Obispos y la Columna de los Arabescos, levantada en el patio del museo del Hijo Predilecto a la salud del que fue HIJO PREDILECTO de Ramila, un cacique que construyó el cementerio hace más de mil años. Todos pasan por ese patio en algún momento del día,  lo transitan mirándose unos a otros sin dejar de hablarse. Esta es una de sus cualidades: tener siempre algo que decirse. No aman, dicen que aman.

Los jueves llega un barco a Ramila. Sus habitantes dejan sus ocupaciones y acuden al puerto, a los pies de la plaza. Ayudan en la descarga de mercancías y reciben a los pocos viajeros. Los del barrio Este ofrecen sus casas con patios de chilindros y cortinas de arpillera; los del Oeste les requisan enseres y equipaje. Desnudos, los recién llegados, son conducidos a la catedral, donde se les lavan y perfuman, se les viste el traje típico de paño negro y se les obsequia con una copa de vino francés. Algunos viajeros ven en este trato el paradigma de la hospitalidad, el reflejo de una sociedad que ha sabido conservar sus valores. Otros, simplemente, se arrepienten de haber venido. Pero unos y otros se quedan para siempre, se les busca un lugar donde dormir y se les proporciona alguna ocupación. Nadie ha querido nunca salir de Ramila, y si lo han intentado, no han sabido cómo hacerlo.

Todo fluye de forma espontánea, con una desgana tan obsesiva que a veces pudiera confundirse con entusiasmo, aunque, por supuesto, aquí no exista nada parecido. Todo es suave y amorfo y el único esfuerzo, el mínimo, consiste en mantener este orden singular, esta extraña conformidad de irse adaptando a cada nuevo día y con él, transformarse hasta parecerse a si mismo y a su anterior. Porque no existe futuro ni pasado, como en un sueño, todo es hoy en Ramila, todo acaba y vuelve a comenzar, al caer la tarde o al inicio de cada día, como en un sueño.



 Solo las ratas parecen preocupadas por el futuro. Todas las noches, con el último sol y después de cerradas las puertas de los barrios Este y Oeste, salen a buscar su comida. Recorren las plazas, los restaurantes, los teatros, buscando y royendo todo lo que encuentran, aunque ese todo sea cada vez más escaso. Quizás movidas por esa escasez de alimentos han comenzado a invadir el cementerio y ya algunos muertos, los del barrio Este, han sido rescatados por sus familias, y vuelven a ocupar las casas donde habitaron.

Las ratas, por impulso creativo o simple instinto de supervivencia, han empezado a construir una nueva ciudad en el cementerio de Ramila, con estrechas galerías y pasos subterráneos que comunican los antiguos nichos sin tener que salir al exterior. Nuevas casas/dormitorios para futuros viajeros. Estos nuevos pobladores tendrán asegurado un lugar digno donde seguir durmiendo, y ellas, las ratas, guiadas por su profundo sentido de equilibrio y compensación, habrán contribuido a que nuestro sueño no los olvide, a que la ciudad nunca desaparezca.


imágenes: giorgio de chirico



Punto y seguido

miércoles, 9 de abril de 2014

XIV CERTAMEN DECLARACIONES DE AMOR DIME QUE ME QUIERES 2014


Una vez más, la familia de Punto y Seguido está de enhorabuena. El pasado 3 de abril se falló el certamen literario de declaraciones de amor: “Dime que me quieres” que organiza el Ayuntamiento de Málaga a través de su red de bibliotecas. En esta XIV edición, se ha alzado con el PRIMER PREMIO nuestro compañero Pedro Rojano con su relato “El cofre del hombre muerto”, siendo además finalistas Isabel Merino con “Volver a bailar” y Loli Pérez con “ A la velocidad de la luz”. 

Desde aquí les mandamos nuestra más sincera enhorabuena a los ganadores. La entrega de premios coincidirá con la Feria del Libro de Málaga  que se celebrará en mayo de 2014. Os mantendremos informados y colgaremos las fotos del evento.

Punto y Seguido


LISTA COMPLETA DE LOS GANADORES Y FINALISTAS DEL CERTAMEN

Primer Premio: 
EL COFRE DEL HOMBRE MUERTO  (Pedro Rojano)

Segundo Premio:

LA ÚLTIMA VEZ QUE VI A PETRA (Rocío Lerma Sánchez)

Tercer Premio:
(MASCULINO Y SINGULAR)  (Lola Clavero Toledo)

Finalistas: (Por orden alfabético)

EL HILO ROJO  (Jose Luis Aguilera Luna)
JORGE  (Lliliana del Carmen Islas Luz)
CENA CONMIGO  (Daniel Martín Vegas)
VOLVER A BAILAR  (Isabel Merino González)
A LA VELOCIDAD DE LA LUZ  (Loli Pérez González)
AÑO CERO  (Salvador Rivas Gálvez)
DE JULIA PARA C.  (Justo Sánchez García)


NOTICIA SUR 26/04/2014
NOTICIA LA OPINION 26/04/2014
NOTICIA MALAGA HOY 27/04/2014