viernes, 31 de mayo de 2013

CONCURSOS JUNIO 2013

Junio es un mes en el que se dan cita varios certámenes literarios de gran interés. Estos son los que hemos seleccionado en las categorías de Poesía, Relato Breve y Novela: 

- Premio Internacional Manuel Acuña de Poesía en Lengua Española. 

- XVI Premio Internacional Julio Cortázar de Relato Breve de la Universidad de la Laguna 2013.

- XXIX Premios Literarios Jaen 2013. (Novela, Poesía y Narrativa juvenil). Obra Social Caja Granada. 


BASES:

- Premio Internacional Manuel Acuña de Poesía :














- Cláusulas:

    * Tema y formas libres en lengua española
    * Extensión mínima 70 cuartillas y máximo de 100.
    * Tipo de letra Times New Roman 11. Una sola cara. Doble Espacio. 
    * Fecha límite: 21 de junio de 2013.
    * Envío a través correo ordinario.

- Premio: 

    * USD 100,000 (Cien Mil Dólares), diploma y publicación. 


- Fallo

    * 20 de Septiembre 2013.


- Enlace a las bases del concurso: 

    * Bases Premio Internacional Manuel Acuña (Coahuila)



- XVI Premio Internacional Julio Cortázar de Relato Breve:



 


- Cláusulas:

    * Tema libre. 
    * Extensión máxima de 5 páginas con un máximo de 28 líneas cada una.
    * Tipo de letra Times New Roman 12. Una sola cara. Doble Espacio.
    * Fecha límite: 28 de junio de 2013.
    * Envío a través de correo, mensajero o personalmente. 

- Premio: 

    * 1.000€ y estatuilla en bronce de San Fernando.(Escultor J.C. Albadalejo)

    
- Fallo

    * Se comunicará en el plazo máximo de 4 meses.


- Enlace a las bases del concurso: 

 



- XXIX Premios Literarios Jaén 2013:





 


1. Novela: 

- Cláusulas:

    * Temática libre. 
    * Extensión mínima de 200 y máxima de 300 folios.
    * Tipo de letra libre. Una sola cara. Doble Espacio.
    * Fecha límite: 15 de junio de 2013 a las 15:00 (hora española)
    * Envío a través correo ordinario. 

- Premio: 

    * 16.000€.
    
2. Narrativa Juvenil: 

- Cláusulas:

    * Temática libre. 
    * Extensión mínima de 150 y máxima de 400 folios.
    * Tipo de letra libre. Una sola cara. Doble Espacio.
    * Fecha límite: 15 de junio de 2013 a las 15:00 (hora española)
    * Envío a través correo ordinario. 

- Premio: 

    * 10.000€.
    


3. Poesía: 

- Cláusulas:

    * Libertad de rima, medida y tema. 
    * Extensión mínima de 500 y máxima de 1000 versos.
    * Tipo de letra libre. Una sola cara. Doble Espacio.
    * Fecha límite: 15 de junio de 2013 a las 15:00 (hora española)
    * Envío a través correo ordinario. 

- Premio: 

    * 10.000€.


    
- Fallo de las tres modalidades: 

    * Septiembre 2013.


- Enlace a las bases del concurso: 




Punto y Seguido

jueves, 30 de mayo de 2013

PARADIGMA DE CONJUGACIÓN


Ella, asturiana y filóloga, lo conoció a él, socorrista argentino, en un karaoke. Se enamoraron a primera vista. Se comprometieron en una cena. Se juraron amor eterno. Él desapareció de golpe, de un día para el otro, sin dar explicaciones. Ella culpó a los verbos: cantar, comer y sufrir. A él le enseñaron otros: amar, temer y partir.
                                                                                   Andrea Vinci 
Finalista premio Ñ de microrrelatos 2011
Fotografía Andrea Vinci

miércoles, 29 de mayo de 2013

ROSA REGÁS: MÚSICA DE CÁMARA

Era una tarde nublada y Rosa Regás hablaba por el móvil, con sus gafas azules y su melena rojiza. Viéndola de lejos nadie diría que tiene la edad que tiene y menos cuando habla con tanta lucidez y genio. La presentó Guillermo Busutil, estrenando su nueva voz, elaborando un relato precioso que trenzaba vida y obra de la autora en azul.



Rosa nos contó que su escritura se nutre de su memoria. Que el franquismo dejó a los vencidos sin futuro y a los vencedores sin pasado. No hemos escuchado lo que ocurrió, lo que nos tenían que contar nuestros abuelos que quedaron sumidos en el silencio.
Durante una hora conversamos sobre su nueva novela, Música de cámara, sobre la escritura, de lo importante que es encontrar la voz de una narración, la voz que se acerque más a la historia que queremos contar. Creía que escribir en primera persona era fácil, pero pronto se dio cuenta de que con una sola voz quedan muchos espacios oscuros. Carlos Barral le enseño a divertirse escribiendo. Hace hincapié en los pequeños detalles, para hacer creíble una historia, a veces ha tardado varios días investigando algo para escribir un solo párrafo. Imprescindibles a la hora de escribir una historia: la voz, el paisaje, el compromiso, las anécdotas, los detalles, Yo que perdí media vida buscando un adjetivo.

Cada autor tiene una prosa con una música especial. Intenta reconocer su propio ritmo en el lenguaje. Le gustan los párrafos largos que se repiten y vuelven a iniciarse.
No es inspiración es obsesión, afirma, mientras escribe una novela vive dentro de ese mundo que está intentando crear con más intensidad que en el de fuera. Hay que aprovechar todo lo que nos ocurre o vemos: el cielo, una frase que escuchas, un recuerdo... la disciplina no se necesita cuando la obsesión llega.

                                                                          Loli Pérez
                                                                        Punto y Seguido

martes, 28 de mayo de 2013

CRISTALES ROTOS


Al oír los cristales acudí de nuevo a su habitación con el recogedor en la mano: otro marco roto. Era el tercero.
            —Se ha caído —dijo Mario sin mirarme.
        Saqué la fotografía y la puse sobre la cómoda, junto a las dos anteriores.
            —¿Quieres que las guarde en un álbum? —le pregunté.
            —¿Podrías dejarme solo?
            —¿Vas a seguir rompiendo cosas? Es para dejar el recogedor aquí —le dije mientras cogía las fotos—. Me las llevo, ¿no?
            —Dámelas —pegó un tirón de ellas.
Se tumbó en la cama en posición fetal. Me senté a su lado. Tiró del edredón hacia arriba, y dejó que lo arropara.
            —¿Tú lo sabías?
Estaba triste. Yo bajé la mirada y asentí.
            —Marta nunca te gustó —me hizo daño que su afirmación fuera cierta.
            —No me opuse cuando te metiste en la cama de esa extranjera —me levanté resuelta a dejarlo todo.
            —¿Nunca te has equivocado?
            —Es mejor callar algunas cosas. Fíjate en Emilio,   él ha conseguido en un año lo que llevabais aplazando cinco.
            —Quiero verla —dijo lloroso.
            —Vamos a la ventana de mi dormitorio. El coche debe estar ya delante del portal.
Se levantó y se dirigió a mi habitación arrastrando lo pies, como si no pudiera con el peso de su cuerpo. Fui detrás de él. Llegó a la ventana justo cuando ella salía vestida de blanco. Le oí gimotear. Marta levantó la vista antes de subir a un Mercedes negro y, durante un instante, Mario y ella se miraron.

Como cada domingo, Mario vino hoy ayudarme con la limpieza. Rompió un marco con una foto suya y, cuando acudí a recoger los cristales, lo encontré con la mirada perdida entre los fragmentos.
            —¿Estás bien, Mario?
            —Perdona. Te compraré otro.

Raquel pasó a recogerlo con la niña y se han marchado a dar una vuelta. Es la clase de mujer que quería para mi hijo. La que quería él también visita a sus padres cada domingo, con Emilio y los niños. Mario la ve llegar desde la ventana, se miran un segundo, y luego vuelven a sus vidas.

«Espejo Roto» Autora: Sandra Perez
Punto y Seguido

lunes, 27 de mayo de 2013

I PREMIO DE CUENTOS TRES ROSAS AMARILLAS






«...Cuando terminaba con las manos, su padre se situaba en un extremo del sofá y colocaba sobre los muslos las piernas de Elba, le desataba los zapatos y tiraba de la punta de los calcetines. Entonces ella dejaba de mirar la tele. Le gustaba ver a su padre cogiéndole los pies desnudos, apoyárselos en las rodillas y separar cada uno de los dedos...»
«UÑAS»


Este es un breve fragmento de «Uñas», el turbador relato de nuestro compañero Miguel y que el sábado 25 fue galardonado con el 2º Premio en el «I PREMIO DE CUENTOS TRES ROSAS AMARILLAS 2013», concurso organizado por La Editorial y La Librería Tres Rosas Amarillas.
El jurado estuvo compuesto por Matías Candeira, Elena Hoyo, Óscar Esquivias, Víctor García Antón, y Eloy Tizón como presidente. La entrega de premios tuvo lugar en Madrid, en la librería Tres Rosas Amarillas, resultando Ganadora Almudena Sánchez con su cuento «Cualquier cosa viva», siendo el tercer premio para José Lorente con «Aurora Boreal».



Los tres relatos finalistas serán incluidos en el libro «Tres Rosas Amarillas. Relatos 05», de cuya edición podremos disfrutar en breve.
Miguel acudió al acto acompañado por su familia. Sus compañeros de Punto y Seguido estuvimos en todo momento expectantes a la resolución del jurado que tuvo como recompensa este 2º Premio, del que nos sentimos un poco partícipes y muy orgullosos.

¡Enhorabuena, Miguel!

Punto y Seguido

sábado, 25 de mayo de 2013

DE DÓNDE VIENEN LAS HISTORIAS (I)


Esta mañana he salido de casa vestida de encuestadora, es decir, ojos y oídos bien abiertos y una pregunta en la cabeza: ¿De dónde vienen las historias? Le he formulado la pregunta a todo aquel que me lo ha permitido. Os dejo una muestra de las respuestas. 



«De una frase que se convierte en imagen, que se transforma en idea, que se transmuta en palabras, que se plasma en papel o en archivo de computadora, y que descansa en una cajón propio o informático», me cuenta Andrea Vinci, con la velocidad fulgurante a la que trabaja su imaginación.

Esto es lo que responde Isabel Merino, después de reflexionar un poco apoyando su bolígrafo de swarosky en los labios, y de sopesar la pertinencia de lo que dice:
«A veces, surgen porque sí. Me siento frente al papel en blanco, de noche, cuando hay más silencio, y empiezo con lo primero que me surge en la mente, y a partir de ahí, sigo a ver adónde llego. Me funciona más cuando tengo una fecha o un compromiso de entrega, como si trabajara mejor bajo presión. No siempre resulta. Y no siempre puedo escribir frente a un papel en blanco, así que uso disparadores, y en un alto porcentaje de casos, mi disparador de ideas favorito es tirar de mi biblioteca, de mis autores o libros favoritos. Escojo una página al azar u hojeo hasta que una frase me llama la atención. Esa frase no la uso en mi relato, pero sí me genera ideas, sentimientos o personajes, y generalmente la asocio con algún recuerdo o anécdota mío o de otros, que estaba esperando ser contada. Otras veces provienen de imágenes. Y otras de mi propia observación cotidiana. Y luego está ese porcentaje pequeñito que no sabría explicar, como si las ideas se revelaran solas y quisieran contarme algo y que yo lo transcribiera. En definitiva, la mayoría de las veces que me siento a escribir, si no hay una consigna previa, nunca sé de antemano sobre qué voy a escribir, o qué personajes me van a surgir».

Pedro Rojano me contesta esto:
«A mí me vienen las ideas por una frase, una palabra que me suscita la historia. La historia va formándose en mi cabeza (supongo que con todos los temas que me rondan siempre) y cuando comienzo a escribirla casi nunca sé cómo va a terminar. Rara vez comienzo el relato conociendo la historia de antemano», sonríe, se rasca un poco la cabeza, saca su cuaderno de notas y se pone a escribir. ¿Será por algo que he dicho yo?

Miguel Nuñez me contesta:
«Cada historia viene de otra historia anterior. Un recuerdo, una imagen, una lectura  son historias anteriores que iluminan la que queremos contar». Vale, Miguel, pero ya podías haberte estirado un poco más.

«Mis historias saltan de una imagen cuando voy en el autobús, de un niño pequeño de la mano de su abuelo, de un recuerdo que aparece después de una conversación, de una fotografía...También hay libros y escritores que me  inspiran porque sus relatos o historias son parecidos a mis vivencias y, al leerlos, despiertan esa parte de la memoria que estaba dormida». Loli Pérez me contesta a la carrera. Tiene mucho que mirar y escuchar hoy, muchos libros que leer...Adiós, Loli i Que te cunda el día!

He tenido que perseguir durante todo el día a Mauri Ciruelos para que me diera una respuesta. Finalmente me ha regalado, más que una respuesta, un relato de intriga.
«Las historias se encuentran al final de la madriguera de conejo que atraviesa el cerebro de quien se atreve a enfrentarse a la hoja en blanco, dispuesto a averiguar que hay tras la puerta de Tannhaüser»

Tal vez os preguntéis (o quizás no) qué opino yo de este asunto. Pues es que tengo que asomarme un rato a la ventana, ver la tele, hablar con mi hija por teléfono, leer el periódico y una novela que me compré ayer, ordenar la caja de las fotos antiguas, ir al supermercado y al museo, echarme una siestecita y consultar con la almohada y creo que se me está olvidando algo. Puede que después de todo esto, tenga algunas historias que contaros.

(Continuará)


Punto y Seguido

viernes, 24 de mayo de 2013

ALEJANDRÍA



Al igual que su fundador, su nombre está laureado por un halo de misticismo que atrae al viajero. Si a ello sumamos el deseo de cualquier romántico por conocer el lugar donde se erigió la biblioteca Alejandrina, o el enclave del mítico faro igualmente desaparecido, el viajero acumula unas expectativas demasiado elevadas.

No existe mejor forma de llegar a Alejandría que por mar. La débil luz del alba clarea por el este. El atraque se prolonga por la vasta extensión del puerto, repleto de barcos de mercancías sobre cuyas cubiertas se apilan contenedores como gigantescos ladrillos. Apoyado en la barandilla del barco, divisas la ciudad coloreada de amarillo pálido, te parecen dunas de un desierto sobre el que aún cabalgase la figura de Alejandro Magno. Lentamente se perfilan los edificios, de asimétricas alturas, y componen una perspectiva uniforme que se extiende por toda la costa.


De lejos, Alejandría retiene su antigua gloria, pero conforme te acercas, descubres fachadas manchadas de mugre y humedad; paredes desconchadas, ventanas desvencijadas. Una vez que desciendes del barco y te adentras en el centro urbano, tropiezas con una ciudad de calles salpicadas de basuras y escombros. Contemplas el óxido de las vigas en los edificios, las farolas descolgadas, las aceras recubiertas de una suciedad pastosa que se te pega a las suelas, el traqueteo cansino de un tranvía viejo y destartalado. A medida que discurre el día, comienzas a desmontar el mito.

Si eres capaz de recorrer a pie su interminable paseo marítimo llegarás a su moderna biblioteca, construida justo en el lugar donde se levantaba la antigua. Es un edificio vanguardista que sobresale entre tanta ruina. Pagas la entrada, subes y bajas las escaleras que dan paso a los diversos niveles donde se almacena la cultura. Atraviesas sus pasillos de paredes forradas de estanterías abrumándote a un lado y a otro, y al final accedes a una sala donde se muestra una exposición de grabados y documentos que explican la historia de la antigua biblioteca. En una de las paredes podrás leer una cita de Naguib Maguz que dice: «En 1940 la ciudad estaba invadida por extranjeros occidentales que la mantenían tan limpia que se podía comer sobre sus calles, pero después conseguimos expulsarlos y ahora los musulmanes la tenemos a nuestra manera».



Sales a la calle, el sol te aplasta contra el asfalto. Miras hacia la playa, las mujeres la ocupan completamente vestidas de negro. Unas se refrescan en la orilla, bregando con sus túnicas empapadas mientras otras las observan refugiadas bajo las sombrillas. Los niños chapotean en el agua ajenos a la ausencia de sus madres bajo un burka. Junto al embarcadero, unas chicas tapadas hasta la cabeza se colocan aletas y una botella de oxígeno a la espalda para lanzarse al agua. Hace mucho calor. Sobre las rocas del espigón los pescadores extienden sus redes para seleccionar su pesca. Tienes la sensación de que en un determinado instante se ha detenido el tiempo en esta ciudad y, desde entonces, sus ciudadanos han vivido en ella indiferentes a su deterioro. Algunos edificios se han derrumbado de pura apatía, e incluso sobre sus ruinas conviven algunas familias con las ratas.




Pero aún se puede soñar en Alejandría. Si te detienes a contemplar el discurrir de la tarde tomando un café en la terraza del Cecil Hotel, como solía hacer Lawrence Durrell cuando escribía su “Cuarteto de Alejandría”, podrás retroceder en el tiempo unos años. La recepción, de madera oscura, evoca otras épocas de esplendor. Sigue conservando un estilo colonial que no se ha modificado, ni en el mobiliario, ni en los uniformes de sus empleados. Frente a tu mesa, observas ensimismado la espléndida bahía, antaño iluminada por el legendario faro, y cuyos espigones parecen abrazarse en ese fondo azul renovado por las mareas. Al atardecer, el sol zarpa rumbo a occidente y la noche desembarca un cargamento de anaranjadas sombras sobre la ciudad. Los edificios recuperan la silueta y, esta vez sí, la ciudad se perfila ante ti grandiosa y mítica.

Pedro Rojano
Punto y Seguido




Fotos P.R.





jueves, 23 de mayo de 2013

CASA TAPIADA

Cada vez que paso por delante, me gritan los recuerdos atrapados dentro. Tengo que rescatarlos antes de que desaparezcan.

    Loli Pérez          


Foto de Iurii Pliushchev

miércoles, 22 de mayo de 2013

ANDRÉS NEUMAN: NO SÉ POR QUÉ Y PATIO DE LOCOS

El pasado 14 de mayo, con ocasión de la Feria del Libro de Málaga, el Centro Andaluz de las Letras invitó al  escritor Andrés Neuman a presentar su libro No sé por qué y Patio de locos, en el Museo del Puerto (Palmeral de las Sorpresas - Muelle2).

En este libro doble se reúnen los últimos poemarios del autor, que fueron publicados por separado, en Argentina (Ediciones del Dock, 2011), Mexico (Textofilia, 2011 y 2012) y Perú (Estruendomundo, 2011), y que han sido recuperados y revisados para esta nueva edición. Publica la Editorial Pre-Textos. (Colección La Cruz del Sur). 

Andrés Neuman, (1977), poeta, traductor, novelista, cuentista, aforista, cronista, bloguero, y ganador de premios tan importantes como el Premio Alfaguara por su  novela El viajero del siglo, y el Hiperión por su poemario El tobogán. Sus libros han sido traducidos a doce idiomas. Formó parte de la lista Bogotá-39 y fue seleccionado por la revista británica Granta entre los 22 mejores narradores jóvenes en español. 


Andrés llegó puntual, con camiseta roja y cartera al hombro, (y chaqueta, por si refresca, comenta). Antes que al escritor, abracé al amigo, y después, tomé asiento en primera fila y me dispuse, como aquel día en el que nos conocimos, a tomar notas de su charla. La sala, con vistas al Puerto, se llenó al completo, y Andrés, encantado por el entorno y asombrado por el gigantesco barco crucero que teníamos al frente, comentó: «Nuestro trabajo es lo pequeño, la artesanía de lo minúsculo. Hoy, la situación espacial nos deja al borde de la poesía. La poesía es eso que nos quita las palabras de la boca. Me parece que hoy va a ser un día lleno de metáforas» 

Tras la magnífica presentación a cargo del poeta y crítico literario Antonio Jiménez Millán, Andrés muestra el libro en alto y comenta que la ilustración hace referencia a uno de los poemas del libro: «Las cabezas gravitan como globos. Hace referencia a la doble identidad del libro y a la línea de intersección entre ambos. La continuidad de los dos libros funciona como un espejo».



* Rescato las palabras de Neuman de mi bloc de notas y las transcribo: 

El libro está lleno de humor y de partes terribles. Creo cada vez más en el humor como forma de abordaje. Este libro es como una especie de vinilo, con su cara A, y su cara B. La cara A es más clara, más amable, con sus altibajos, la de la canción bailable, el single. La cara B es para los frikis. Escribí los dos libros entre 2008, 2009 y 2010, bajo la premisa de volverme un poco loco. El motivo de esa locura me ayudó a buscar el desorden y el tono fluido y fresco. Quité los signos de puntuación no por vanguardismo, sino para conseguir la fluidez que buscaba. Fluidez en sentido literal, y que la sintaxis de los versos se asociaran como ellos quisieran. Los poemas son, pues, ambivalentes, pero no ambiguos. Se pueden leer de más de una manera

No sé por qué comencé a escribirlo en Buenos Aires. Fui en busca de poesía argentina contemporánea. Y me di cuenta de que mi tono no era ese tono. Y quería escribir con ese tono. Para no perderlo, lo empecé a escribir allí. Todos empiezan con el encabezado no sé por qué y se sustentan en una actitud de sospecha. Tratan de seguir la idea de que una buena pregunta genera otras. Asombros en bucle. Me prohibí hablar del amor, del paso del tiempo, y aunque también hay algún poema político en el sentido de la calle, de lo que hablo es del misterio de lo inmediato. Se trata de un lirismo feísta, (ganas de celebrar la fealdad, no lo feo). 

Tras estos apuntes, Andrés procedió a leer una serie de poemas de esa cara A llamada No sé por qué. Me apunto una frase: La muerte pesa menos sobre varias espaldas. 

De Patio de Locos decir que si en No sé por qué saboteé la métrica, (el libro entra y sale de la métrica para darle belleza deforme), en Patio de Locos, como compensación del caos del principio, uso una métrica más clara, pero sin que se note demasiado. Patio de Locos es un manicomio donde hasta los guardianes de la razón y el narrador están locos también. El narrador no puede jamás estar al margen de aquello que describe. Es un narrador progresivamente enajenado de la locura que describe. 

En realidad se trata de un experimento de tres géneros. Me gusta hacer zapping de género. Algunos poemas tienen parte de cuento, y algún amigo me dice que es una novela en verso. Es un libro de poemas que coge el modo de la novela y la vuelve loca. Este manicomio surgió después de la gira que hice con El viajero del siglo. 

Termina la charla leyendo una serie de poemas, y finaliza comentando: No sé por qué quiero tanto al loco de la muleta rota.

Unas preguntas, unas respuestas, unas risas, aplausos, y se da el acto por concluido. Acompañamos a Andrés a la caseta donde lo espera el público para la firma de libros. Se demora un poco con nosotros. (Un mucho). Es difícil despedirse de Andrés Neuman a la primera. 




Muchos abrazos después, y con el libro dedicado, me marcho con mis compañeros de Punto y seguido. Cuando miro para atrás, él aún tiene la vista y la mano en alto. (También la sonrisa). Y nos despedimos con un guiño, y un hasta pronto. 



Isabel Merino
Punto y Seguido






martes, 21 de mayo de 2013

ENTREGA DE PREMIOS «DIME QUE ME QUIERES»


Inmaculada, Isabel y Pedro
El sábado pasado, 18 de mayo, fue un día de fiesta para Punto Y Seguido. Tres de sus componentes estaban convocados en el Museo del Patrimonio Municipal al acto de entrega de premios del XIII certamen de declaraciones de amor «Dime que me quieres» organizado por la red de bibliotecas del ayuntamiento de Málaga: Isabel Merino, 2º premio por su relato “Los ojos de Isabel”; Pedro Rojano con su relato «Antártida»  e Inmaculada Reina por «La vida en el calendario» como finalistas.  Además de María Jesús González, (hermana de Pedro y casi una más del grupo), con el relato «Anuncio por palabras», también como finalista.

Y allí estuvimos familiares, amigos, compañeros de letras y hasta la pequeña Leire Ciruelos, de apenas diez meses de edad, estrenándose en su primer evento literario como incansable observadora, todos dispuestos a apoyarlos, felicitarlos y compartir su alegría, que también era la nuestra.

Los miembros del jurado, la profesora de la Universidad de Málaga, Amparo Quiles y los escritores Pablo Aranda y José Antonio Garriga Vela, hicieron una pequeña introducción en la que destacaron las cualidades de los relatos ganadores, además resaltar la diversidad de enfoques sobre el tema de «El Amor»  plasmados en el conjunto de relatos presentados.

Miembros del jurado
Tras la entrega de premios y la lectura de algunos fragmentos del relato ganador «La noche» por parte de su autor Francisco Javier Rodríguez Barranco, nos dedicamos a las fotos. Ganadores con finalistas, finalistas con jurado, jurado con amigos, amigos con familia y la oficial de Punto y seguido: Todos juntos en la planta baja del museo, delante del cartel de esta edición.
Inma  preguntó: ¿Se habrá levantado Andrea? Y todos suspiramos: ¡Ah, Andreaaaa! 


Nos reímos mucho, puede sonar raro en una entrega de premios, pero sí, ahí están las fotos que lo confirman. Isa con los ojos de su abuela revoloteándole desde las alturas y mirándola agradecida; Inma dando felicitaciones y recibiéndolas por parte del jurado, conserjes  y antiguas profesoras y Pedro intentando recuperarse del frío que pasó escribiendo su «Antártida». Y cómo no, Leire Ciruelos, que había empezado a coger confianza y ya nos dejaba acariciarle los mofletes.

¡Enhorabuena a todos!

Aviso: Loliperez y Mauriciociruelos poneos las pilas que el año que viene os toca.

Miguel Nuñez

Punto y Seguido


lunes, 20 de mayo de 2013

MARINA EN GRIS



La madre recoge cada tarde a su hija en el supermercado donde trabaja y la lleva al bar de la esquina, casi vacío y a punto de cerrar. En el televisor apagado se refleja un fluorescente como el horizonte de una puesta de sol. Servilletas arrugadas en el suelo marcan como espuma sucia la orilla del mostrador. El camarero se afana frente al fregadero: un pescador solitario que guarda en silencio sus aparejos en una playa de invierno.

Mientras toma su café, la madre interroga a la hija con la mirada, le lanza preguntas cortas, como piedras planas que rebotan sobre la superficie de sus ojos. El silencio se acumula sobre la mesa, un montón de arena endurecido por la humedad que les impide verse. Los restos del café son agua estancada, y los saleros, en una esquina de la barra, atesoran toda la sal de aquel mar.

Fotografía: Inmaculada Reina

La hija bebe a grandes tragos su coca-cola. La traga como buches de silencio que le arañan la garganta arrastrando las palabras hacia el fondo. Resiste como una roca las olas de la mirada de su madre. No contará nada. Se llena los bolsillos con el peso de todo lo que calla y se adentra en la profundidad hasta que el mar la cubre.

sábado, 18 de mayo de 2013

EL MICRORRELATO


La brevedad y la concreción literaria llevadas al extremo a la hora de escribir un cuento. Dejar las tijeras de podar a un lado, enfundarse los guantes de látex y echar mano del bisturí. Pulso firme. No buscamos un resumen de nuestra historia, buscamos su esencia. Cortar con la precisión quirúrgica del cirujano y la frialdad  innata del forense. Desechar lo vacuo, lo superfluo. Nos quedaremos sólo con lo esencial, lo únicamente necesario. Diseccionaremos cada párrafo, cada frase hasta obtener el número exacto de palabras que cuentan la historia. Ni una más ni una menos. No hay margen de error.

Fotografía: Nikolai Aldunin

Una historia que en realidad son dos. La primera es evidente y la dicta la literalidad del texto. Gafas de filósofo sobre la nariz, ajustes de relojero en los engranajes y manos de prestidigitador. Entre los espacios en blanco de ese número mínimo de palabras que es nuestro microrrelato, debe discurrir la segunda historia, la no escrita, la que está entre líneas, esa que se queda planeando sobre nuestras cabezas cuando terminamos de leer el texto, y que se nutre de lo insinuado, de lo no dicho y que, al fin y al cabo, es la verdadera, la que realmente queríamos contar. La segunda historia es nuestro as en la manga, ese golpe de efecto que nos deja con la boca abierta, que no nos deja indiferentes, en definitiva, que nos hace pensar.

Cortazar, Monterroso, Galeano, Max Aub, y un largo etcétera, nos han hecho disfrutar de la sutileza, la lucidez y la perspicacia de sus historias más breves. Ellos seguramente disfrutaron como niños escribiéndolas, nada nos impide a nosotros intentarlo. Existen técnicas y claves que podemos aplicar a la hora de escribir microrrelatos. Una de estas técnicas, con la que podemos experimentar y divertirnos al mismo tiempo, es la de usar situaciones o personajes conocidos por todos.


LA ÚLTIMA CENA

El conde me ha invitado a su castillo. Naturalmente yo llevaré la bebida.

Ángel García Galiano

El contexto ya está servido de antemano, está presente en nuestras cabezas, únicamente debemos encontrar esa vuelta de tuerca, ese as en la manga que sólo mostramos al final de la partida.


LA UBICUIDAD DE LAS MANZANAS

La flecha disparada por la ballesta precisa de Guillermo Tell parte en dos la manzana que está a punto de caer sobre la cabeza de Newton. Eva toma una mitad y le ofrece la otra a su consorte para regocijo de la serpiente. Es así como nunca llega a formularse la ley de la gravedad.
Ana María Shua


MAURICIO CIRUELOS
Punto y Seguido