miércoles, 31 de julio de 2013

LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT

Cuando La verdad sobre el caso Harry Quebert, (Ed. Alfaguara 2013),  llegó a mis manos, o más bien a mi Kindle, yo aún no había oído hablar de su fama, (que lo ha llegado a convertir en el fenómeno del verano), ni de su autor, Jöel Dicker (Ginebra, 1986), quien ha pasado de ser un completo desconocido a ser un escritor aclamado y popular. Y no es para menos, pues La verdad sobre el caso Harry Quebert es su segunda novela, (la primera no tuvo tanta acogida), y ha vendido 750.000 ejemplares en un tiempo récord. 

Galardonada con el Premio Goncourt des Lycées y Premio Lire a la mejor novela en lengua francesa. Calificada como thriller, tiene 672 páginas, ha sido traducida a 33 idiomas y está en proceso de ser llevada al cine. Hasta aquí las cifras y el fenómeno.

Y ahora el libro: 

Si he de ser honesta he de decir que a mí me enganchó desde el principio hasta el final. Necesitaba un libro que me pidiera abrirlo a cada momento: antes de la siesta, mientras me visto para salir, cuando vuelvo de madrugada... Robarle tiempo al tiempo para sumergirme en una historia de la que creo saber todo y de la que en realidad no sé nada, pues cada capítulo te desmorona el anterior y te invita a devorar el siguiente. 

La verdad sobre el caso Harry Quebert está narrada y protagonizada por el escritor americano Marcus Goldman, quien tras obtener un éxito desbordante con su primera novela, sufre un bloqueo creativo y se siente incapaz de enfrentarse a la siguiente. Ante la presión y las amenazas por parte de su editor, decide viajar a Aurora, (New Hampshire), en busca de la ayuda de su amigo y antiguo profesor de literatura, el gran escritor Harry Quebert. 

En ese viaje, Marcus Goldman descubrirá viejos secretos de la vida de Harry, entre ellos que varios años atrás se enamoró de una adolescente de 15 años, Nola Kellergan, que desapareció sin dejar rastro. Cuando Marcus regresa a su Nueva York natal  unas semanas más tarde, (sin haber escrito una sola palabra de su segunda novela, y acosado por su editor), recibe una llamada de Harry  informándole que su amor de juventud ha aparecido muerta en su jardín junto al manuscrito de su famosa y aclamada novela:  Los orígenes del mal

Harry Quebert es acusado por el asesinato de la joven y Marcus regresa a New Hampshire para ayudar a su amigo, pues cree firmemente en su inocencia y tratará de demostrarla investigando a todos los habitantes de Aurora, y escribiendo un libro sobre el caso. A partir de entonces, la novela se desarrolla en varios tiempos y planos narrativos: 

- La investigación de Marcus para encontrar al culpable del asesinato de Nola, que incluye la construcción de su segunda novela, así como la presión y los entresijos del mundo editorial. (2008)
- La amistad de Marcus y Harry, diez años atrás. (1998)
- La historia de amor entre Harry y Nola. (1975)


Cada capítulo comienza con consejos sobre literatura, vida y boxeo, que Harry Quebert ha dado a Marcus Goldman para llegar ser un buen escritor, (¿o para vender miles de ejemplares?). 




He leído en alguna reseña que la novela es generosa en defectos. Pero, (y sigo con la honestidad), cuando comencé a leer La verdad sobre el caso Harry Quebert, si los había, yo los pasé por alto y me centré en disfrutar de la lectura. La trama está bien urdida, los personajes están logrados y bien diferenciados, y además logró sorprenderme ya que  el misterio no se resuelve hasta el final. 

Una vez leído, consciente ya de su fama, y de su próxima adaptación al cine, sólo puedo decir dos cosas:

1. Es bien merecida. No sé si tanta, pero merecida. 

2. Más que película, yo me inclinaría por una serie. Me viene a la memoria Twin Peaks, pues cuanto más leía sobre Nola Kellergan y los acontecimientos que rodean su asesinato, más me acordaba de Laura Palmer, y no de Lolita, como señalan los que comparan al joven escritor con Nabokov, cosa que a mí, personalmente, se me ha escapado completamente.


En definitiva, creo que es un libro que resulta bastante entretenido, y que el verano es una buena estación para leerlo. 






Punto y  seguido




sábado, 27 de julio de 2013

EL CAPITAL: LOS BODY SNATCHERS DE LAS FINANZAS

Que El Capital (Le Capital, Constantin Costa-Gavras, 2012) sea una película árida, difícil de seguir por sus continuos diálogos sobre temas financieros, (la vi doblada al castellano y en algunos momentos tuve la sensación de que hablaban en otro idioma), con personajes inexistentes, sin profundidad ni aristas,  y donde el dinero y la ambición por conseguirlo se convierte en el único motor de la acción, de la poca acción, no le resta, a mi modo de ver, ni un ápice a su eficacia, a su intención de explicarse y explicarnos: de qué va la tan manida crisis económica y hasta qué punto la aprovechan un grupo de desalmados.


Si se tratara de una película de terror, de agentes secretos o de invasores alienígenas que pretendieran dominar el mundo para destruirlo o modificarlo a su capricho, la historia del fulano que eligen como cabeza de turco para que reciba todas las hostias posibles, mantenga a buen recaudo los intereses y las pretensiones de los de “arriba” y termine rebelándose contra quienes lo han puesto en esa cúpula, transformado en el más hijoputa de todos, tendría su despliegue de efectos especiales, de música agobiante, carreras de coches, asesinatos, delaciones ... Pero no, aquí la gente que sale es gente normal, con gestos normales, padres de familia que van en coches caros, tienen amantes y pisos en el centro, visten de traje y corbata y tratan de realizar lo mejor posible su trabajo, ganar dinero, y utilizan para conseguirlo todos los medios a su alcance, que son bastantes.


Tratar de entender el juego de estos señores encorbatados, que viajan en primera clase por todo el mundo destruyendo empresas, chantajeando a gobiernos, manipulando y extorsionando con el único afán de conseguir todo el dinero posible, sin que en ningún momento se planteen el sentido de tanto esfuerzo, puede resultar, cuanto menos aburrido si no fuera porque estamos hablando de nuestro dinero, del dinero de todos. A lo máximo que llego a constatar es que, como en aquella vieja película de serie B, La invasión de los ladrones de cuerpos  (Invasion of body snatchers, Don Siegel, 1956) hay un poder en la sombra que de alguna manera se ha adueñado de algunos seres, de los mas “capaces”, le han sustraído su capacidad de pensar, de sentir o de decidir, y lo han lanzado a la conquista. Ya no se ocultan en cuevas o en sucios apartamentos, si no que van a plena luz del día, exhibiendo su poder en yates, en cochazos o en aviones privados y son recibidos por gobernantes, que le dedican fiestas y homenajes y son aplaudidos por todos. Quieren que sepamos que son como nosotros, y que si estuviéramos en su lugar, si nosotros fuéramos los elegidos, también actuaríamos como ellos. Porque, en realidad, lo único que nos separa es su ambición desmedida por el trabajo bien hecho.






Miguel Núñez
Punto y Seguido

miércoles, 24 de julio de 2013

ANTICHRIST by Lars von Trier


Desde el título Lars von Trier deja claro quien es la mala de la película y, desde el primer momento, que Antichrist no es apta para todos los públicos. Un primer plano de unos escasos tres segundos de sexo explícito en blanco y negro y a cámara lenta en el minuto uno desata la polémica.


Willem Dafoe y Charlortt Gainsbourg dan vida al matrimonio protagonista inmersos en la tragedia que supone la muerte accidental de su hijo. Nunca conoceremos los nombres de los personajes que interpretan y exceptuando el prólogo y el epílogo serán los dos únicos actores que encontraremos en el film. Aún así no serán los únicos personajes. La tristeza, el dolor y la desesperanza se convierten también en personajes en cada uno de los capítulos. El mal es el personaje oculto cuya presencia se puede sentir en cada escena. Incluso la magnifica fotografía llena de imágenes de cautivadora belleza se convierte por momentos en un personaje más de la película.


Es extremadamente lenta y aburrida. ¿Aburrida? Sexo, sexo explícito, sexo como distracción, sexo pégame por favor, masturbación femenina, masturbación masculina, eyaculación sangrienta, ablación, sobresalto inesperado, gore animal, gore humano... 



..., una fotografía espectacular, inquietantes diálogos y el incesante golpeo de las bellotas sobre el techo de la cabaña (sobre tu cabeza).


Tiene algo  de Misery, algo de El Resplandor, e incluso alguna escena parece sacada de Cementerio de Animales, todas ellas películas basadas en novelas de Stephen King.




A continuación la imagen más espeluznante.



Los 109 minutos del film están divididos en un prólogo, cuatro capítulos y un epílogo, aunque a veces ni siquiera hay un cambio de escena al pasar de un capítulo al siguiente. 

  • Prólogo.
  • Capítulo 1. Tristeza.
  • Capítulo 2. Dolor. Reina el Kaos.
  • Capítulo 3. Desesperanza. Feminicidio,
  • Capítulo 4. Los tres mendigos.
  • Epílogo.
El Prólogo es fotografía en movimiento, arte cinematográfico en blanco y negro a cámara lenta, acompañado por la impresionante interpretación del aria Lascia ch'iopianga. Perversas escenas de sexo descontrolado, alternadas con las imágenes infantiles de un niño pequeño escapando de su cuna, subiéndose a una ventana y precipitándose al vacío. Su madre alcanza el éxtasis orgásmico en ese instante.


Los tres primeros capítulos hacen referencia a los estados de ánimo que va pasando la protagonista, dado que él parece inmune a la muerte de su hijo. Estos estados de ánimo son denominados en la película Los Tres Mendigos y están encarnados por animales. La tristeza, encarnada por un ciervo, el dolor encarnada por un zorro y la desesperanza encarnada por un cuervo. Los tres animales son hembras.



En estos tres capítulos siempre está presente el miedo, y uno de los objetivos del protagonista, como su marido y terapeuta, es averiguar cual es el temor principal de ella, qué miedo está en la cúspide de la pirámide.


En el capítulo 3 descubrimos que ese miedo es la consecuencia de la obsesión que sufre la protagonista con la maldad femenina. A raíz de sus estudios, un año antes, sobre los feminicidios a lo largo de la historia y la caza de brujas llega a convencerse de que lo femenino es diabólico por naturaleza.



El capítulo 4 es el desenlace de todo el conflicto que tendrá como consecuencia un drástico cambio en el protagonista. ¡Yo cambio!, ¡Yo cambio! gritaría un Furby maltratado en este momento y no es para menos.



El epílogo no deja de ser un tanto enigmático con todas esas mujeres sin rostro subiendo la ladera del bosque en busca del personaje interpretado por Willem Dafoe.



Terror sicológico extremo. Una seductora e inquietante obra de arte.


Mauricio Ciruelos
Punto y Seguido


lunes, 22 de julio de 2013

LA CONDESA ERASMUS


Recibimos una solicitud Erasmus de una chica de Transilvania para estudiar en nuestro Conservatorio. En ese instante visualicé los tópicos de las películas de vampiros y le respondí adjuntando una foto del Conservatorio y otra de una ristra de ajos, por si acaso. Me contestó dos semanas después, seguía interesada en venir y, para demostrármelo, me mandaba su foto vestida de flamenca. La invitamos sin perder un minuto.

Un año después, nuestro Conservatorio sólo abre por las noches y hemos quitado los crucifijos de las paredes.
Pedro Rojano
«Cuando vivíamos aquí»
Ilustración de Sonia Mª Luce Possentini

viernes, 19 de julio de 2013

MI BUENOS AIRES QUERIDO


«…cuando yo te vuelva a ver, no habrá más penas ni olvido.»

Alfredo Le Pera

¡Qué iluso era Gardel! o ¡qué mal hemos crecido!




Cada año que voy a mi tierra es una sorpresa. A veces grata y a veces hecatómbica (mi patria merece inventarse alguna que otra palabrita). Pasamos de hundirnos en el fango a levantarnos y brillar como en la época en la que «la avenida Corrientes no duerme». No tenemos medias tintas. Somos pura pasión, pura desarmonía. Así puede que en un viaje me encuentre a la gente hablándome de los floggers, en otro me hablen de la Antiferia del Libro, en otro con las banderas puestas en las ventanas de medio Buenos Aires, y en otro a los ateos orgullosos de tener un Papa nacional. Y no puedo separar a la ciudad de la gente. Para mí es imposible porque no soy turista, porque llego y es como si nunca me hubiera ido, como si ayer me hubiera tomado el último mate en la cocina charlando con mis tíos, discutiendo con mi vieja, llamando por teléfono a mis primas, a mis amigos. Todo está ahí y parece inamovible. Sólo las arrugas embisten y esas sorpresas que espantan, como la inflación y sus precios, y la comparación con mi último sueldo nacional, allá por febrero del 2001, antes de que, de un día para el otro, dijera «Me voy», sin pensar en las consecuencias. Probablemente llevo los genes emigrantes. Imposible no tenerlos. Pero aquí tengo que hablar de Buenos Aires, y Buenos Aires es eso: un collage de gente variopinta, disparatada, gesticuladora, exagerada, esperpéntica, personajes al fin que hacemos alarde de tener apellidos de cualquier lugar del planeta, pero con acento italiano, y que aseguramos que nuestra pizza es la mejor del mundo, aunque los demás no lo crean y nos digan «È bueno, è bueno», pero frunciendo el seño, y que nuestra carne es la mejor, aunque las vacas fueron cambiadas por soja y aunque ya estemos hartos de que nos digan ¿Argentina? ¡Asado! (también Maradona, y Messi, y más cosas al gusto del consumidor…). Yo detesto que sólo me hablen de la carne, como si mi ciudad tuviera cara de churrasco. Lo mismo que piensen que todo se quedó ahí, en suspenso, como cuando vieron la ciudad hace… quién sabe cuándo. Por eso comencé diciendo «Cada año que voy a mi tierra es una sorpresa», porque nunca sé con qué me voy a encontrar. Es impredecible.


Pero vuelvo a Buenos Aires. La caminé íntegramente. Durante diez años fui visitadora de farmacias. Lo que más me gustaba era dejarme a San Telmo para los viernes y sentirme turista al final de la tarde, sentarme en un bar, Quilmes de por medio, a ver pasar a la gente. Yo vivía en Almagro, barrio tanguero. También me dejaba para los viernes La Boca, no sólo por ser «xeneize», sino porque tiene un aire turístico, un aire de fin de semana adelantado. Así el viernes era viernes con todas las letras.


En uno de mis tantos viajes la «sorpresa» fue haber visto a Baires transformada en una escenografía, con su merchandising, sus conventillos convertidos en galerías, con la gente haciendo cola para entrar al Tortoni cuando, seguramente, nunca habían leído un poema de Alfonsina o un cuento de Borges, con los precios de los teatros más caros que en Broadway y con la calidad de la pizza de Güerrín por los suelos. ¡Dioses del Olimpo porteño! ¿Dónde os habéis escondido? ¡Volved, por favor! El turismo destruye lo real. O lo real se transforma en esa otra cosa que es un simple y lejano reflejo de lo que fue. Y así tuve que escuchar a los mismos turistas decir que San Telmo les gustó más o menos, y la puñalada llegarme al centro de mi porteñismo (otra palabra que merece ser inventada), porque no es lo que ven, o sí es, pero tiene que volver (con su frente marchita) a esa realidad no inventada para los turistas, sino para nosotros, para los que vivimos o que dejamos de vivir y volvemos y vemos al barrio, que tiene que estar mejor, pero nunca inventado, nunca como una escenografía de una obra de Vaccarezza. Nunca sin alma. Nunca sin piel.

Florida y Diagonal


Este año Florida estaba siendo aggiornada: cambio de baldosas, mucho arbolito pero ningún asiento para que el pueblo consuma. Cerró sus puertas la Richmond, sigue cerrado El Molino (una vergüenza frente al Congreso), Las Violetas fue resucitada por sus empleados, y los teatros siguen brotando, pero con las entradas cada vez más caras. Ese invento ganado al río llamado Puerto Madero se eleva hacia el cielo y El Tigre sigue floreciendo, con un Puerto de Frutos sin frutos, que ya en nada se parece al de mi infancia. Lo digo y lo repito: «Cada año que voy a mi tierra es una sorpresa». Y las sorpresas son eso, un cambio permanente, un halo que se mueve, que brilla, que por momentos se opaca, que ondea como una bandera, que deja al descubierto las venas de una tierra que brinda con todo aquel que la visita, que se abre, que se cierra, que se marchita y florece con cada bandoneón que llora, con cada paso, con cada cita.

Andrea Vinci

Librería El Ateneo



miércoles, 17 de julio de 2013

LIEBSTER AWARD: NUESTROS ELEGIDOS


Tal como prometimos, ahora es Punto y Seguido quien concede los premios Liebster a once blogs que le gustan. Nuestro criterio ha sido simple, debían ser blogs que desarrollaran algún aspecto de la cultura. Y los elegidos son (sin orden ni concierto, es decir, que todos lo merecen igualmente):

1.- Tienes mi palabra, de Ricardo Guadalupe. Por su pasión por la escritura.

2.- Entre nunca y quién sabe, de Pedro Sánchez Negreira. Porque su autor es un estupendo microrrelatista y para que se vaya algo para Galicia (como en la lotería).

3.- Senderos de ficción, de José Luis Ordoñez. Porque nos gusta él y nos gusta el cine. Y en este blog divulga una de sus facetas artísticas, la de cineasta y cinéfilo.

4.- Cuento a la vista. Porque va de literatura infantil. Porque contiene cuentos e ilustraciones. Y es que, en el fondo, en Punto y Seguido somos como niños.

5.- Dinamiza lectura, de Rocío Antón. Por su estupenda labor en el fomento de la lectura. Y porque Rocío es un encanto.

6.- Claris cupcakes, de Clara Ugarte. Porque es un blog de repostería. Y la repostería es gastronomía. Y la gastronomía es cultura. Porque están empezando, el blog y su autora, y así les damos un empujoncito.

7.- Montesdetoledo, de Ximens. Porque cuenta cosas que son verdad y no han pasado. O sea, pura literatura.

8.- La biblioteca del mercenario, de Ernesto Fernández-Weiss. Por cuentista y porque nos interesa lo que cuenta.

9.- Máquina de coser palabras, de Juan Yanes. Porque detrás de cada imagen siempre hay un relato.

10.- Palabras de sirena, de Amparo Morán Dorado. Por sus acertadas elecciones de poesía e ilustración. Y porque nos apetece premiar a una sirena.

11.- A ninguna parte, de Ferndo. Porque es un blog de viaje en acción (de Alaska a Ushuaia)


Y ahora, las once preguntitas que deben (si quieren, por supuesto) contestar y hacernos llegar. Es una versión reducida y reinterpretada del cuestionario Proust.

1.- ¿Cuál es la palabra que más usa? (incluso a su pesar).

2.- ¿Quién es el héroe/heroína, antihéroe/antiheroína, real o ficticio que prefiere?

3.- Si tuviera que vivir dentro de una obra pictórica ¿cuál sería?

4.- ¿En qué otra época le hubiera gustado vivir?

5.- ¿Cuál es la palabra o expresión que más detesta?

6.- Si sólo quedara una grabación musical en el mundo todo ¿cuál le gustaría que fuera?

7.- ¿Dulce o salado? Y ya puestos, comida favorita, por favor.

8.- ¿Podría ofrecernos una cita interesante de su autor o autora preferido/a? Gracias.

9.- ¿Algún miedo inconfesable?

10.- ¿Cuál es la gracia que no quiso darle el cielo?

11.- ¿En qué lugar de la Tierra le hubiera gustado vivir?

A todos los premiados, ya sabéis: además de contestar el cuestionario en vuestra birácora, tenéis que otorgar vuestros propios Liebster a once blogs, publicar esta concesión en el propio y cumplir con todo el ritual de hacerlo saber a los premiados, visitar el resto de blogs que os acompañan en este galardón y plantear un nuevo cuestionario. Suena un poco lioso, pero merece la pena.


Inmaculada Reina
Punto y Seguido


lunes, 15 de julio de 2013

LA NADA

Hay días en que me siento a escribir y me rodea la nada. Una nada que se extiende como las ondas sobre el agua al tirar una piedra. Como una mancha de chapapote que avanza sin tregua por la superficie del mar. Y hace que las ideas se vuelvan pegajosas y pesadas. Una nada más grande que el océano. No es el bloqueo, ni el miedo a la página en blanco. No, es la nada absoluta que me amenaza con tragarme como en la historia interminable. Vete, le digo. Mientras me miran desde la pared las fotos en blanco y negro. Hay tantas historias que quisiera contar y compartir. Vete ya, nada, o trágame de una vez.
Loli Pérez
Cafeteando con Loli
Ilustración de Sonia Mª Luce Possentini

viernes, 12 de julio de 2013

ANTES DEL ANOCHECER : EL ÚLTIMO CAPÍTULO DEL AMOR DE JESSE Y CELINE.




Hace dos sábados fui al cine a ver Antes del anochecer(2013). No conocía al director, Richard Linklater, ni a los actores protagonistas, Julie Delpie y Ethan Hawke. Bueno, conocía sus caras y seguro que he visto alguna otra película en la que aparecen, pero si es así no recuerdo ni el título. Soy negada para eso de la erudición cinematográfica. Me encanta el cine, pero soy mala para los nombres y de las películas me suele quedar el recuerdo de una escena, la atmósfera general, el sentimiento que me provocó y, sobre todo, la fotografía. Tampoco me preguntéis el nombre de ningún director de fotografía, es inútil.

El caso es que vi el cartel y me apeteció. Aún cuando me informé de que era la tercera entrega de una trilogía, no quise esperar a ver las dos películas anteriores.


¿De qué va la película? Pues de una pareja de cuarentones, Jesse y Celine, que pasean por los caminos y las callejas de una isla griega en uno de los últimos días de sus vacaciones de verano y hablan, hablan y hablan. Y el espectador no se cansa de escucharlos, porque los diálogos son magníficos, y no sólo hablan de su relación, de su vida, de sus temores, de sus decepciones, sino que hablan de los de cualquiera, porque son gente normal.
Me gustó tanto la película, que quise ver las dos anteriores lo antes posible. Así que recorrí el camino de Celine y Jesse casi a la inversa. En Antes del amanecer(1995) , son dos veinteañeros, él norteamericano y ella francesa, que se conocen en un tren y comienzan un diálogo interminable. En Viena, Jesse tiene que bajar e invita a Celine a que baje con él para pasar las horas que faltan hasta la del vuelo de  vuelta a Estados Unidos. La película recoge el largo paseo por las calles y jardines de Viena durante esa noche, hablando y riendo, y nos deja la sensación de que no hace falta más tiempo para reconocer al amor de tu vida, a alguien a quien se quiere desde el alma y desde el primer minuto. Hay una expresión japonesa, koi no yokan, que sirve para nombrar el hecho de que dos personas se conocen y saben, en ese instante que están destinados a amarse. En Antes del atardecer(2004), Jesse ya es un escritor treintañero que ha escrito una novela basada en la noche que pasó con Celine en Viena. Está de gira por Europa y París es la última ciudad donde presenta su libro. Celine acude a la presentación y deciden pasar la tarde juntos hasta la hora del vuelo que tiene que devolver a Jesse a América. Esta vez pasean por París, por sus calles y sus puentes y vuelven a reconocerse y pasan la tarde hablando, riendo y temiendo que él vaya a perder su vuelo.
En la última entrega, nueve años después, no hay trenes que los alejen ni aviones que puedan perder. Tienen una vida en común y un bagaje que les va pesando y vuelven a hablar y a reírse y se enfrentan a la decisión de averiguar si siguen teniendo cosas que contarse.


En mi opinión, la última es la mejor de las tres películas, porque además de los estupendos diálogos y la interpretación de los protagonistas, hay otras escenas compartidas con otros personajes en las que también se habla del amor y de las relaciones y de la vida en general, que enriquecen la historia. Destacaría, además de la interpretación, la sensación de verdad que consiguen los actores, el guión en el que Delpy y Hawke han colaborado  con el director y la estupenda fotografía, en este caso de Christos Voudouris. En las dos anteriores de Lee Daniel. Por una vez, voy a estar atenta a los nombres.



Si, como yo, crees que el amor existe así sin más, y se descubre en una fracción de segundo, y que solo necesita para seguir existiendo que los amantes no pierdan las ganas de hablar y de reírse, no dejes de ver la historia completa.

Inmaculada Reina
Punto y Seguido

miércoles, 10 de julio de 2013

PATRICIO PRON, ENTRE LA GARÚA Y EL CHUBASCO

Fotografía de Lisbeth Salas
«El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia»: así se titula el libro donde Patricio Pron habla de la etapa más negra de Argentina, una etapa que él vivió de muy niño. Podría decir, como suelen hacer los españoles «¿Otro de la guerra civil?» lo que traducido al argentino sería «¿Otro de desaparecidos?», pero no diré eso, porque no es «otro». No es uno más.

         Cuando me refiero a la «garúa» y al «chubasco» es porque ha perdido el idioma, como nos sucede a todos los que nos vamos. Entonces le habla a su padre de tú, mezcla los usos idiomáticos, pero de eso me doy cuenta yo que soy porteña emigrante. De la misma manera que me di cuenta de que a la R de Rosario la convirtió en una estrella de cinco puntas, lo cual, dado mi espíritu escasamente futbolero, hace que me confunda entre Newll´s y *osario Central (disculpen pero no dispongo de dicha estrella en mi teclado), porque ambos equipos tienen estrellas, y porque como dije antes, yo soy porteña, y «xeneize». O tal vez no sea más que una llamada a su propio corazón, como si yo convirtiera en un sol la B de Buenos Aires.
También me di cuenta de que le faltaban capítulos, que iba a los saltos, y llegué a preguntarme si era un problema de la versión argentina. Los huecos son como los desaparecidos, en un claro mensaje simbólico, y como la memoria perdida, donde en esta historia (no me atrevo a llamarla novela, no estoy segura de que lo sea), el narrador sufre un cambio profundo al recuperarla. Este libro transita entre el odio y el amor, entre el olvido verdadero y el forzado, entre la negación y los recuerdos que flotan en una nebulosa, y que te araña el corazón cuando encuentra el resquicio apto para hacerlo. 






Está estructurado en cuatro capítulos y un epílogo, cada uno con muy marcadas diferencias para que se perciba el cambio progresivo en el narrador-personaje. Cargado de metáforas y poesía, también de búsqueda incesante, me trajo a «mis desaparecidos» y me los puso de frente, como hacía tiempo nadie los ponía, nariz contra nariz, para revolver en la desmemoria que se había adormecido en mí, como en el personaje que cuenta la historia.
«…mis padres continuaron a su manera: mi padre siguió siendo periodista y mi madre también, y tuvieron hijos a los que les dieron un legado que es también un mandato, que son los de la transformación social y la voluntad, resultaron inapropiados en los tiempos en que nos tocó crecer, que fueron tiempos de soberbia y de frivolidad y de derrota.»
Con estas tres palabras: soberbia, frivolidad y derrota, sintetizó una época: la de mi adolescencia. Y bastaron esas tres palabras, tan bien puestas, tan bien elegidas, para remover el dolor de haber crecido en una sociedad que hacía como que «nada sucedía».  
Andrea Vinci
Punto y Seguido
Para saber más sobre el libro, pueden consultar su blog: