lunes, 15 de junio de 2015

¿QUÉ ES LA PAZ? INTENTO DE ENSAYO

Puedo encarar este tema desde el opuesto: la guerra; puedo hacerlo pensando en un estado de consciencia a alcanzar; y puedo también verlo desde un giro filosófico. La paz como un bien socio-antropológico o como algo más personal. En general pienso en la posibilidad real de la paz, y en si entendemos el significado de esta palabra como algo a alcanzar. El diccionario habla de sosiego y buena correspondencia, de reconciliación y concordia, de apacible tranquilidad, pero Santo Tomás dice «Conocer es  llegar a ser inmaterialmente lo otro», por lo cual, si nunca experimentamos la paz, no podemos siquiera imaginarla. Y la paz se me antoja algo bastante parecido a la felicidad: esporádico y endeble. No puedo imaginar la paz como un simple pacto, como un papel firmado entre países o familias, cuando nuestras cabezas neuróticas no dejan de trabajar, y nuestra frágil memoria desmenuza la historia a su antojo. San Agustín dijo: «Para la vida, conocer es siempre recordar, y toda ignorancia aparece en forma de olvido». Y aquí está el dilema: ¿somos capaces de recordar lo horrible de la guerra, de la enemistad, de la intranquilidad del espíritu para sólo aspirar a la paz? Me temo que no. Nuestra memoria atávica parece ser muy débil. En la epigenética viaja el hambre que puede haber padecido un bisabuelo en una guerra, pero no el alivio en los tiempos de paz. Porque la paz es un alivio, es un dejar la cruz o como quiera que se llame eso que arrastramos, es un ¡por fin! 

Fotografía de Robert Mapplethorpe


        Algunos presuponen que es necesario conocer la violencia para entender la paz, y que el ser humano es naturalmente violento. Pero ¿lo somos en realidad? Johan Galtung incorporó dos conceptos: la Paz Positiva, que es ausencia de violencia, y presencia de libertad, igualdad y justicia social, y la Paz Negativa, que parte de su antítesis, la guerra. Curiosamente, hasta hace muy poco, sólo se estudiaba la guerra. Al estudiar la paz y ver que hubo y hay sociedades que han vivido en ella, es posible pensar que los humanos somos pacíficos, o nos vamos volviendo gradualmente pacíficos. Pero la paz no se consigue así de fácil, precisamente porque somos humanos: egoístas, envidiosos,  nacionalistas y con aspiraciones al poder; no todos, claro, ni en la misma medida. Podemos, tal vez, acudir a la espiritualidad, (no me refiero a la religión, no hace falta explicar lo que se hizo y se hace en su nombre), a la conciencia social, a aprehender desde pequeños los conceptos de respeto, libertad e igualdad. Pero mientras haya un “polémico”, como diría Heráclito, seremos presas de la anti-paz, que no es lo mismo que decir que seremos presas de la guerra.

Fotografía de Bernardino Hernández

La ilustración de la paloma pertenece a Kazu Nitta

Andrea Vinci
Punto y Seguido

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