Siete escritores y un proyecto en común. Siete maneras de equilibrismo, de juego, de imaginación.
Las ventisiete letras de nuestro alfabeto para escribir el mundo.
Marlene leía todo aquello que caía en sus manos, incluso las cartas de los vecinos. Así fue como descubrió que Lucinda, la enfermera del quinto, era la amante de su ginecólogo. Fue entonces cuando al fin decidió escribirle una carta de amor a su escritor favorito quien, como todos los años, participaba de jurado en el concurso de cartas de amor. No consiguió la cita que anhelaba, pero ganó el primer premio.
Un micro del que conservo varios recuerdos, igual que del día en que se publica. Enhorabuena, Pedro.
ResponderEliminarQué gracia, sí, metaliterario y todo. Hace dos años qu eno mando nada la Hipálage (creo) Un abrazo.
ResponderEliminarGracias Pablo e Isa!!! Animo Pablo, a ver si escribes alguno de los tuyos en el blog.
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