martes, 18 de agosto de 2015

IMAGINA UN COLIBRÍ







Imagina que eres un pájaro. No un ave grande y planeadora como un águila o una gaviota, no. Un pájaro, un pájaro pequeño, pongamos un colibrí. No un colibrí diminuto, casi un insecto, no. Uno de los medianos, pongamos de unos quince centímetros. Un colibrí americano de los que llaman picaflores o zunzunes. Imagina su plumaje del color que más te guste. Digamos, por ejemplo, que de un verde esmeralda tornasolado con una mancha roja en el pecho, una mota colorada como un corbatín de seda. Imagina su pico, largo como una trompa y fino como un florete, listo para libar en el interior penumbroso de una flor, pongamos una orquídea blanca. Ahora imagina su vuelo portentoso, su aleteo supersónico de ochenta aletazos por segundo, su batir cambiante: adelante, atrás, atrás, adelante... el zumbido minúsculo de las alas al quedar congelado en el aire, suspendido en mitad del vuelo. Imagina el colibrí y recuerda que es el único pájaro que puede volar hacia atrás y es por eso que lo hemos elegido, porque vamos a desandar el tiempo. Ahora, olvida el colibrí.


Inmaculada Reina

9 comentarios:

  1. Respuestas
    1. no, creo que pertenece a un estudio sobre teoría de la navegación supersónica de la universidad pontificia de salamanca, fuge et scelestas resistere de 1958.

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    2. Allí tienen un laboratorio de aerornitología muy destacado, eso si que es verdad.

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  2. Lleváis toda la razón ambos y ninguno, paradójicamente.

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  3. No un colibrí diminuto, casi un insecto, no. Un colibrí de los medianos, pongamos de unos 15 cm... ¿qué tipo de metáfora sexornitokafkiana es esta?

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