lunes, 22 de septiembre de 2014

Breve Historia del Cuento: Cuento Clásico Poe


POE


EDGAR ALLAN POE (1809-1849)

«Cada palabra del texto tiene como finalidad contribuir a la unidad de efecto»

A mediados del siglo XIX las narraciones de Edgar Poe establecen las bases del cuento clásico. Atrás queda, el cuento tradicional, popular, folklórico, maravillosos o de hadas, y se abandona el mensaje moralista o adoctrinador que había implícitos en ellos.

UNIDAD DE EFECTO

Para Poe, la finalidad del cuento es crear un efecto en el lector. Este efecto se consigue a través de la Unidad de Efecto o Impresión —que en cierta manera es una unificación de las tres unidades dramáticas o aristotélicas de la tragedia: de acción, tiempo y lugar—, y que obliga a la narración a tener una serie de características fundamentales de brevedad, intensidad y concreción, para que esta se mantenga durante toda la lectura y sea eficaz a la hora de conseguir el efecto deseado al final del cuento.

Por lo tanto, un cuento debe narrar un único acontecimiento o suceso concreto. No hay cabida para historias secundarias que distraigan al lector del asunto principal. Y parar narrar un único acontecimiento no es necesario una gran cantidad de palabras, el cuento debe ser breve y debe poder leerse en una sola sesión de lectura. Eso facilitará mantener la tensión de manera constante durante todo texto. Si se interrumpe la lectura se interrumpe la tensión, y el efecto final que experimentará el lector seguramente no será el preconcebido por el autor. Cada frase, cada palabra de la narración está destinada a conseguir ese efecto final. Lo importante no son los personajes, solo hay sitio para los personajes esenciales, que suelen estar basados en arquetipos. El verdadero protagonista del cuento suele ser el acontecimiento principal en sí, el hecho que se narra. 

La historia se desarrolla en base a la estructura de planteamiento, nudo y desenlace, que corresponde con el principio, medio y final del que nos habla Aristoteles en su Poética.  Así mismo los acontecimientos se suceden en ese mismo orden cronológico de causalidad. El desenlace es siempre un final sorpresivo o efectista, un final que cierra la historia de un modo circular, sin dejar cabos sueltos. No se deja nada a la imaginación del lector.


Mauricio Ciruelos

Punto y Seguido

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