viernes, 13 de junio de 2014

TOCATA Y FUGA


             Echaba de menos a la gran ciudad donde podía desaparecer entre la gente. Se tapó con arena, corrió las cortinas, no limpió la puerta de entrada de la casa, renunció al trabajo, se refugió en el extremo del último muelle, no acudió a la cita, tomó un avión de ida y vuelta, dejó de pagar los impuestos y cuando sintió que nada lo ocultaba, por fin atendió al teléfono. 


Fotografía de Hossein Zare


                     AndreaVinci
Punto y Seguido

2 comentarios:

  1. Un ejemplo más de que puedes correr pero no te puedes esconder.

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